
El coronavirus desplazó discusiones sociales en la provincia y en el país. El temor del contagio de la pandemia no dejó instalar la seria situación que vive un vasto sector de la sociedad sumido en la pobreza e indigencia.
A pocos días de llegar a mayo, el quinto mes del año, las acciones gubernamentales han pasado desde la diversión festivalera del verano a la crisis sanitaria de otoño.
Los gobiernos provinciales afirman que no hay recursos que alcancen, aunque no dicen que por el coronavirus llegan recursos que no estaban presupuestados.
Todos salen de la emisión monetaria que le pasará factura al país después de mitad de año con un proceso inflacionario, si no se toman medidas de contención concretas.
La Rioja saltó del pago de los intereses del préstamo para la ampliación del Parque Eólico Arauco a la endemia del dengue y luego la pandemia del coronavirus.
Así quedaron casi cajoneados los proyectos anunciados en el discurso de apertura de las sesiones ordinarias de la Legislatura y los compromisos en la jura para acceder a la Casa de Gobierno.
El susto por contagiarnos de una enfermedad desconocida privilegia quedarnos en casa, aunque la vida continúa y no se solucionen las cuestiones de fondo.
Los robos son cotidianos en la ciudad y la rebelión en el penal son otro aspecto que salió a la luz, a pesar de que el oficialismo busca por todos los medios instalar que el 70% de la sociedad avala la prórroga de la cuarentena.
Si fuera posible, se buscaría llevar el aislamiento obligatorio en forma indefinida para que no se hable de otra cosa.
Hoy se piensa en dejar a los empleados públicos y a los alumnos en sus hogares luego del 10 de mayo y flexibilizar la cuarentena en los comercios. Es decir que vuelva la actividad comercial sin 100.000 riojanos vinculados al Estado.
De avanzar en ese sentido, el gobierno se ahorra la discusión del aumento salarial para los docentes que quedó pendiente en la paritaria, como así también una mejora de haberes para los demás empleados estatales. Se trata de un monto que debe equiparar la inflación que rozará el 50% este año.
Y también frena el avance de los pedidos que hace la dirigencia en forma diaria para realizar política en sus departamentos.
Sin embargo, bajará las guardias para el año que viene que será netamente electoral debido que se reelige el 50% de la Cámara de Diputados y especialmente las bancas capitalinas.
La política sueña que se firme un decreto para que no se levante el aislamiento por los 51 casos de coronavirus y seis muertes, y lo demuestran a diario los legisladores como los concejales que no se acercan a sus lugares de trabajo por la pandemia.
Hay mucha gente que acompaña la decisión de seguir encerrados, mientras que otros, especialmente los privados, no saben si tendrán un mañana en su actividad por el coronavirus y por la bancarrota.



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