La post pandemia dejará muchos heridos en el peronismo, a raíz que habrá movimientos lógicos en el gobierno.
Son meses durísimos para la gestión de Ricardo Quintela que solo fue para pagar viejas deudas y hacer de enfermero por la pandemia y la endemia.
Hasta ahora nada cambió dentro del poder, ya que hay una continuidad de funcionarios de Sergio Casas, a los que se acoplaron los que acompañaron a Quintela en la Intendencia hasta el 2015.
Al hacer un rápido paneo por los cargos solo hubo un maquillaje con la modificación de nombres de áreas estatales.
Hoy los (ex) Beder Boy´s caminan por los despachos de la Casa de Gobierno, el directorio del Banco Rioja es el mismo y está más firme que nunca, pese que se habló de la llegada de un quintelista puro; como la conducción de casi todas las empresas estatales, identificadas como SAPEM (hoy SAU), cuyos integrantes están vivos. Otras SAPEM están «tiradas» y sin inversión.
Salvo el jubilado Mario Pagotto (que sería reemplazado por Karina Becerra o Gabriela Asís), la justicia es como hasta entonces, como vocales que han sido funcionarios mazistas, bederistas y casistas.
Ni hablar del Tribunal de Cuentas, adonde le prometieron a Jorge Menem que reemplazaría a Luis Zamora en la presidencia y todavía espera el compromiso político.
Nada pasó a cinco meses de la nueva gestión en la cooperativa peronista, que hoy tiene a Quintela como el líder del proyecto político que está desde el regreso de la democracia.
Carlos Menem diseñó una forma de gobernar y después se fueron amoldando distintos dirigentes, de los cuales muchos siguen con un sueldo en el Estado.
La post pandemia pondrá la mirada en el despacho de Jorge Quintero, actual ministro de Hacienda, un hombre de confianza de Casas desde la Legislatura.
La caja es poder y especialmente como se distribuyen los roles dentro del Palacio de Hacienda.
Hay gente “inamovible” desde la administración de Ángel Maza, que luego continuó con Luis Beder Herrera, y hasta pasó sin un rascuño el gobierno de Casas.
El gobierno está “tocado” porque no puede hacer una acción que trascienda, ya que su horizonte es solo la entrega de subsidios para garantizar la paz social. La extensión de la cuarentena pone nervioso hasta el más frío.
Ese horizonte no es el mejor si se mira desde afuera debido que el país está complicado y a nivel local, hoy se entregan viviendas de la gestión casista.
Quintero siguió para irse en su momento, pero continúa. Por eso, hay deseosos de llegar a ese sector de la Casa de Gobierno, que no es una decisión de un solo asociado de la cooperativa. Muchos leen ese detalle y provoca enojo por la falta de construcción de poder.
El gobernador colocó a los suyos, mientras que su hermana, Teresita, se entretiene con su fundación.
Los intendentes y diputados observan desde lejos, aunque no han tenido ningún problema de oxigenación para mantener su proyecto en cada departamento.
Y se ve cierto resquebrajamiento entre los funcionarios con la cuarentena. Unos dicen continuar y otros dicen levantar. Hasta lo hacen público en declaraciones radiales. Se vio -para sorpresa- entre Armando Molina y Juan Luna Corzo.
El secretario general de la Gobernación es el hombre del “si” fácil y le tomaron el tiempo, como pasó el viernes con los textiles y el domingo con los taxistas respectivamente. Hubo un compromiso de entregar subsidios.
El jefe de Gabinete se presenta como el pensante desde la administración bederista pasando por el casismo y hoy en el quintelismo. Es un hombre que ocupó cargos como en Salud, Educación, CEO de las SAPEM y en el ala Norte de la Casa de Gobierno, como Roberto Catalán, hombre del internet y mediático.
Otro socio fundador de la cooperativa avisó que reaparecerá. Ya se habla mucho en la Casa de Todos. Hay mucha preocupación porque se gasta más de lo que ingresa, y la Nación solo cumple con su relación institucional. Lo político hoy no está en el anotador de los Fernández.





