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Entre el ajuste feroz y la desesperación interna: La Rioja negocia la obra pública y Martín Menem acorrala a Quintela

La reactivación de la Ruta 75 el 20 de enero de 2026 llega como un bálsamo en medio de un incendio político. Con el 86% de sus ingresos congelados por Nación, el Gobernador Quintela se refugia en el PJ de Cristina Kirchner mientras el Presidente de Diputados, el riojano Menem, le exige un «presupuesto sin déficit o sin déficit».

La Rioja recibió una inusual bocanada de aire en medio de la asfixia económica y la guerra política interna: la obra de la Ruta 75 retomará sus trabajos el próximo 20 de enero de 2026, luego de que la empresa se comprometiera a pagar deudas y reincorporar al personal entre el 15 y el 20 de enero.

Alexis Wol, administrador de Vialidad Nacional delegación La Rioja, confirmó que la segunda etapa de la obra tiene «compromiso presupuestario, que es lo que se buscó desde esta administración». Wol detalló que el plazo de la obra es de «20 meses aproximadamente» y aprovechó para criticar a la UOCRA: «La UOCRA siempre dijo cosas que no fueron».

Sin embargo, la noticia local de la obra—que deberá esperar por la Ruta 73 (camino a Chilecito) para cuando «tengamos presupuesto»—choca de frente con el contexto nacional que aprieta las cuentas de la provincia.


El martillo de Menem y el ahogo fiscal del 86%

El anuncio de la obra se produce mientras el Presidente de la Cámara de Diputados, el riojano Martín Menem, endurece su discurso sobre el ajuste, poniendo en la mira el financiamiento provincial de La Rioja.

Menem ratificó que la prioridad «innegociable» de Javier Milei es un Presupuesto 2026 de «déficit cero» que se tratará en sesiones extraordinarias después del 10 de diciembre. En un mensaje directo a los gobernadores, el diputado sentenció: «El Presidente ha manifestado desde que asumió que el déficit es innegociable» y no hay alternativas, forzando un «presupuesto sin déficit o un presupuesto sin déficit».

Esta presión recae con especial violencia sobre Ricardo Quintela porque La Rioja es una de las provincias más dependientes del país: el 86% de sus ingresos totales provienen de Recursos de Origen Nacional (RON). El total de esos fondos solo creció un 2,3% real hasta octubre, lo que implica una virtual parálisis presupuestaria que se agravará con el Presupuesto de déficit cero.

El panorama se completa con el veto político: el ministro del Interior, Diego Santilli, debutó en su cargo excluyendo a Quintela de la ronda de negociaciones, identificándolo con el kirchnerismo.

Guerra civil en el PJ: la herencia tóxica de Beder Herrera

Mientras Quintela queda acorralado entre la lealtad al PJ de Cristina Kirchner y la urgencia financiera, el peronismo riojano estalló en una guerra interna tras la «durísima derrota» en el principal departamento de la Capital.

El fuego cruzado apunta a la cúpula partidaria, a la que se le exige la renuncia, y a los fantasmas del pasado:

  • Beder Herrera en la mira: Sectores del justicialismo exigen que el exgobernador Luis Beder Herrera «ponga la cara en este escenario muy complicado». Beder Herrera es señalado como el «creador de las deficitarias empresas estatales, conocidas como SAPEM» y el «impulsor del Bono Verde que llevó al default a la provincia por el parque eólico Arauco».
  • La sombra judicial: A esto se suma el resurgimiento de causas judiciales contra figuras bederistas, como el ex secretario de la Gobernación, Alberto Paredes Urquiza, por el «choque de los helicópteros», y la reactivación de una causa por presuntas irregularidades en ONGs durante la administración del exgobernador.

El peronismo riojano enfrenta una crisis total: la falta de fondos, el aislamiento político y una interna que pide depurar la «herencia tóxica» de su viejo liderazgo.

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