La Municipalidad interviene la calle Pelagio B. Luna con macetas y pilotes para reducir el paso vehicular. Desde Obras Públicas explican que buscan favorecer el movimiento comercial por las fiestas, pero se encendió el debate por el estado de las calles en la periferia.
El microcentro de La Rioja amaneció con una nueva fisonomía que promete alterar el ritmo habitual de conductores y peatones. En una maniobra que busca replicar el modelo de «semipeatonalización», el municipio comenzó a colocar macetas y bloques de cemento sobre la calzada de la calle Pelagio B. Luna, a la altura de la esquina con Manuel Belgrano, frente al Banco Nación.
La medida tiene un objetivo claro: quitarle espacio al auto para dárselo a la gente, especialmente de cara al movimiento comercial de fin de año. Sin embargo, la obra no tardó en despertar críticas por el «timing» y las prioridades de la gestión, en una ciudad donde los baches en los barrios periféricos son un reclamo constante.
«Intervención provisoria»
La arquitecta Gisela Braco, funcionaria de la Secretaría de Obras Públicas, confirmó desde el lugar que la modificación busca preparar el terreno para una obra mayor. «La idea de la intervención es preparar el cordón cuneta, que está en muy malas condiciones», explicó ante la consulta periodística, y agregó un dato clave sobre la infraestructura actual: «Contamos con un ancho de vereda muy reducido en esta zona, entonces nuestra idea es hacer una reducción de la circulación vehicular para potenciar la circulación peatonal».
Según detalló la funcionaria, lo que hoy se ve como una hilera de macetas y pintura amarilla es solo el comienzo. «Es una intervención provisoria porque esta cuadra, como la siguiente, pertenece al plan de renovación urbana», señaló, anticipando que el cambio estético y funcional llegará para quedarse.
Un solo carril y adiós al estacionamiento
La nueva configuración de la calle dejará un carril de circulación de 3,50 metros, obligando a los vehículos a transitar en fila india. Si bien en esa cuadra el estacionamiento ya estaba restringido por la presencia de entidades bancarias, la medida elimina cualquier posibilidad de detención momentánea, complicando la logística para quienes deben realizar trámites rápidos o para el ascenso y descenso de pasajeros, como adultos mayores que asisten a los bancos.
«La limitación ya no permite el ingreso vehicular en el tramo comprendido en la extensión de la vereda», sentenció Braco, aclarando que la restricción funcionará «las 24 horas» y no por horarios, aunque dejaron la puerta abierta a negociar con los comerciantes: «En el caso de que lo soliciten, alguna reducción quizás en el horario del fin de semana se podría plantear».
El debate: ¿Prioridad o maquillaje?
Mientras los operarios pintaban los pilotes de amarillo, el debate se instaló entre los transeúntes y en los medios locales. La crítica principal apunta a la disparidad de gestión: se invierte en «macetas bonitas» en el centro mientras «tenés por ahí barrios que son prácticamente intransitables por el estado en el cual se encuentran las calles», según se escuchó en los reclamos vecinales.
Desde el municipio defienden la obra como una estrategia para «potenciar el trabajo también de los comerciantes porque justo venimos en estas fechas tan importantes de diciembre». El modelo es similar al aplicado en la zona de Tribunales o frente a la Plaza 25 de Mayo: veredas más anchas, autos más lentos y una ciudad pensada para caminar, aunque eso signifique más dolores de cabeza para el tránsito en horas pico.





