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«La primavera nunca llega»: el duro diagnóstico de los industriales de La Rioja por el derrumbe de ventas y la apertura de importaciones

Juan Carlos Serrano, presidente de la Unión de las Industrias Riojanas (UNIR), trazó un diagnóstico lapidario sobre la realidad fabril. Denunció la competencia desleal de las importaciones, la falta de crédito y cuestionó el rumbo económico: «La famosa primavera nunca llega».


La industria de La Rioja atraviesa uno de sus momentos más críticos. Con fábricas trabajando a media máquina, caída abrupta de ventas y un escenario de incertidumbre que golpea tanto a las pymes familiares como a las grandes multinacionales instaladas en la provincia, el sector encendió las luces de alarma.

Juan Carlos Serrano, presidente de la Unión de las Industrias Riojanas (UNIR) y titular de la firma Serrano S.A., describió un panorama sombrío en una entrevista con Fénix Multiplataforma. El empresario no dudó en calificar la situación actual como «alarmante» y aseguró que muchas empresas están operando con una capacidad ociosa inédita.

«Hoy estamos por debajo del 50% de la capacidad de producción», sentenció Serrano al graficar la realidad de su propia fábrica de mobiliario escolar y de oficinas. Según explicó, la parálisis no es aislada: «De las 24 horas que se podría estar trabajando, se están trabajando ocho o siete. Esa es la situación de prácticamente todo el Parque Industrial».

Textil y Agroindustria: los más golpeados

El dirigente industrial puso el foco en dos de los motores económicos de la provincia: el polo textil y la agroindustria. Para Serrano, el retroceso en la actividad textil es histórico. «El sector textil está siendo golpeado… creo que estamos hablando de niveles de pandemia o un poco más abajo incluso», advirtió.

La pérdida de puestos de trabajo en este rubro es, para el titular de la UNIR, un golpe letal al tejido social. «Cuando un puesto de trabajo se pierde en la industria, es un empleo en blanco, con aguinaldo, vacaciones y capacitación. Son familias que dejan de tener ese ingreso», lamentó.

Por el lado de la agroindustria, la ecuación económica se rompió por el aumento de los costos, especialmente la energía eléctrica —vital para el riego— y la quita de incentivos, sumado a una caída del consumo interno. «El mercado interno está totalmente retraído», explicó.

«No son las mismas reglas»

Serrano también cargó contra la apertura comercial indiscriminada y la falta de condiciones para competir frente a productos extranjeros, citando los casos de China y Paraguay. «No es que queremos que se cierre la economía y vivir en un zoológico, pero queremos competir con las mismas reglas», reclamó.

El empresario ejemplificó las asimetrías fiscales con el país vecino: «En Paraguay pagan 10% de IVA contra el 21% de acá; 10% de Ganancias contra el 35% nuestro. No saben lo que es Ingresos Brutos ni el impuesto al cheque». Sobre China, fue aún más contundente al denunciar prácticas de dumping: «Entran con un precio muy precarizado para fundir a las empresas».

La falta de competitividad local, según Serrano, no se debe a la ineficiencia «puertas adentro» de las fábricas, sino al «costo argentino» que se suma una vez que el producto sale a la calle. «El costo de traer un contenedor de China es similar al de llevar un camión de La Rioja a Buenos Aires», comparó.

Despidos y crisis social

En un tramo más personal de la charla, Serrano admitió que su propia empresa, una firma familiar con décadas de historia, tuvo que ajustar su plantilla. «Tuvimos que despedir personas al principio de 2024. Veníamos de una temporada alta y no teníamos un solo pedido; estuvimos 8 meses sin trabajar», confesó con pesar.

El empresario también se refirió al impacto del recorte de gastos del Estado en la vida cotidiana y en los sectores más vulnerables, poniendo como ejemplo la situación de la discapacidad. «Tengo una hija con autismo y cuando se discute desfinanciar… es un costo elevado. Decir que la industria se funda si se tiene que fundir o que la educación no es importante, me alarma», expresó.

Escepticismo sobre el futuro

Al ser consultado sobre las promesas de recuperación económica del Gobierno Nacional, Serrano se mostró escéptico y citó al humorista Tato Bores para ilustrar la recurrente promesa de sacrificio actual para un bienestar futuro que se diluye. «Siempre te venden el discurso de sacrificarse ahora para mañana, y ese mañana nunca llega. La famosa primavera nunca llega y siempre nos quedamos en el invierno», reflexionó.

De cara al 2026, el pronóstico del líder industrial no es alentador. «Va a ser un año muy desafiante y de mucha complejidad. Hoy veo una economía que no genera dólares, que no activa y colegas que la están pasando muy mal», concluyó.

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