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La Rioja, en el fondo de la tabla: apenas capta el 0,2% del turismo nacional pese a su potencial productivo

Un informe de Fundar revela que la provincia se ubica última en el ranking de pernoctaciones de 2024; el sector explica menos del 6% del empleo formal local, aunque los expertos destacan el «gran atractivo» de su ruta del vino y la cordillera.


El turismo en la Argentina funciona a dos velocidades y La Rioja quedó, según los últimos datos disponibles, en el vagón de cola. Una investigación realizada por Fundar expuso la profunda disparidad federal en la distribución de los viajeros: mientras cuatro jurisdicciones concentran más del 60% de la actividad, la provincia riojana apenas registra el 0,2% de las pernoctaciones turísticas del país.

El informe, elaborado por los investigadores Daniel Schteingart, Carola della Paolera y Joan Manuel Vezzato, pone en cifras una realidad incómoda para el desarrollo local. En el ranking de distribución de pernoctaciones de 2024, La Rioja comparte el último puesto con Formosa y Catamarca. Esta cifra contrasta brutalmente con los líderes del sector: la Ciudad de Buenos Aires (25,1%), la Provincia de Buenos Aires (19,3%) y Córdoba (9,8%).

Infraestructura y empleo: las cuentas pendientes

La baja afluencia de visitantes tiene un correlato directo en el mercado laboral y la estructura económica provincial. El estudio detalla que «La Rioja, Formosa y Catamarca son las provincias de menor actividad turística», situación que refleja un «bajo desarrollo de la infraestructura turística» en la región.

Mientras que en distritos como Río Negro o Tierra del Fuego el turismo explica más del 11% del empleo registrado, en territorio riojano la incidencia es marginal. Según los datos del Mapa Productivo-Laboral Argentino citados en el informe, en La Rioja «el turismo explica menos del 6% del empleo formal», un porcentaje que la ubica en el mismo grupo que Chaco, Tucumán y San Juan, distritos con una especialización productiva volcada a otros sectores.

La paradoja del potencial sin explotar

Pese a la contundencia de los números rojos, la investigación subraya que la irrelevancia actual de la provincia en el mapa turístico no se debe a una falta de recursos naturales o culturales, sino a un potencial latente.

Los autores destacan explícitamente que, a pesar del menor desarrollo actual, provincias como «San Juan y La Rioja tienen grandes atractivos asociados a la cordillera de los Andes y economías regionales como la vitivinicultura y la olivicultura». Esta mención pone de relieve la oportunidad no aprovechada de vincular la producción insignia de la provincia (vinos y aceites) con la atracción de visitantes, un modelo que Mendoza logró capitalizar con éxito (5,9% de las pernoctaciones nacionales).

Un país concentrado

El caso riojano se inserta en un contexto nacional donde la concentración es la norma. El turismo extranjero, clave para el ingreso de divisas, ignora casi por completo a los destinos emergentes. «Diez destinos argentinos reúnen el 91% de las llegadas de visitantes internacionales», señala el reporte, con CABA, Mendoza y la Patagonia a la cabeza.

El desafío para La Rioja, según se desprende del análisis, radica en romper esa inercia mediante inversión en conectividad y promoción para que sus paisajes y su producción dejen de ser una promesa y se conviertan en un motor de empleo genuino.

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