Un informe de la Universidad de San Martín la ubicó primera en el Norte Grande por sus condiciones de «seguridad y gobernanza»; el dato contrasta con la cesación de pagos del bono internacional de US$ 340 millones emitido para la obra que luego se vendió parcialmente a Pampa Energía.
En un escenario marcado por los contrastes financieros, La Rioja recibió un espaldarazo académico que choca de frente con su realidad crediticia global. Según el Índice del Inversor Verde, elaborado por investigadores de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), la provincia gobernada por Ricardo Quintela se ubicó en el primer lugar del ranking de provincias del Norte Grande con mejores condiciones para atraer inversiones sostenibles.
La distinción se da en un contexto de extrema fragilidad financiera para la administración local, que mantiene en default su «Bono Verde». Se trata del título de deuda internacional emitido originalmente por 340 millones de dólares para la construcción del Parque Eólico Arauco. La paradoja se profundiza al recordar que, pese a la falta de pago a los acreedores externos, una parte estratégica de ese activo —el parque eólico Vientos de Arauco II— fue vendida en 2022 a la empresa Pampa Energía por 171 millones de dólares, una inyección de liquidez que no bastó para regularizar la situación de la deuda soberana provincial.
Los argumentos del ranking
A pesar de este frente de tormenta financiero, el estudio de la UNSAM destaca a La Rioja por sobre distritos como Jujuy, Corrientes y Tucumán, que también ocuparon posiciones relevantes.
El índice se construye sobre 35 indicadores agrupados en tres dimensiones clave: Facilidad, Seguridad y Sostenibilidad. Según el reporte, La Rioja logró el liderazgo gracias a su «equilibrio y consistencia en las tres dimensiones evaluadas», lo que teóricamente le permite ofrecer un «mayor margen para desarrollar un entorno atractivo para inversionistas en energías renovables».
Uno de los puntos más llamativos del informe es la valoración de la institucionalidad. El texto subraya que, más allá de los recursos naturales obvios de la región —como la radiación solar, la biomasa y los minerales críticos—, «la gobernanza y la estabilidad institucional son factores decisivos» para la radicación de capitales, atributos que los investigadores adjudicaron a la gestión riojana pese al conflicto abierto con los bonistas de Wall Street.
Potencial vs. Realidad
Para el oficialismo local, este posicionamiento es leído como una «ventana de oportunidad para potenciar su perfil como destino de inversiones verdes». La provincia busca capitalizar sus indicadores favorables para «impulsar proyectos productivos sustentables y diversificar su desarrollo económico».
Sin embargo, el mercado observa con cautela. Mientras la academia celebra la «previsibilidad institucional y la estabilidad jurídica» medida por los indicadores del índice, los tenedores de deuda aguardan definiciones sobre el pasivo millonario que financió la infraestructura energética que hoy se exhibe como bandera de gestión. La venta parcial del parque a Pampa Energía demostró el valor real de los activos riojanos, pero la resolución del default sigue siendo la llave maestra para que el potencial verde se traduzca en inversiones genuinas y no solo en liderazgo de rankings.





