La exintendenta Inés Brizuela y Doria cruzó con dureza al oficialismo provincial tras las quejas por el Presupuesto 2026; los acusó de enriquecimiento ilícito y de no tener un plan de desarrollo tras 40 años en el poder.
Mientras el gobierno de Ricardo Quintela profundiza su enfrentamiento con la Casa Rosada y denuncia una «asfixia financiera» por la eliminación de los fondos extracoparticipables en el Presupuesto 2026, la oposición local salió al cruce con una dura revisión histórica. La referente radical y exintendenta de la capital, Inés Brizuela y Doria, rompió el silencio para dinamitar el relato oficialista: responsabilizó al propio peronismo por la cesión original de los recursos y exigió terminar con la «victimización» para dar paso a la transparencia administrativa.
En medio de la conmoción política que generó en la provincia el recorte de partidas nacionales, la dirigente de la Unión Cívica Radical (UCR) apuntó contra la «amnesia selectiva» del Partido Justicialista. «¡Basta de llorar como cobardes lo que ustedes mismos entregaron!», disparó Brizuela y Doria, recordando que la crisis estructural de ingresos que padece La Rioja tiene su origen en una decisión política de 1988, avalada por el mismo signo político que hoy gobierna.
La «entrega» de 1988
El argumento central de la oposición radica en que la pérdida del punto de coparticipación no fue una imposición externa, sino una concesión legislativa local. «Si es tan esencial para la subsistencia de la Provincia: ¿Por qué lo cedieron mediante una ley votada por la mayoría peronista en la Legislatura en 1988?», cuestionó la exintendenta, exigiendo al quintelismo que «asuman de una vez su responsabilidad».
Para Brizuela y Doria, el reclamo actual del Gobierno provincial carece de autoridad moral, ya que quienes hoy denuncian el ajuste son los herederos políticos de aquella maniobra. «Los mismos que en 1988 entregaron un punto de coparticipación… hoy se victimizan y lloran pobreza», sentenció.

Gestión y transparencia
Más allá del debate histórico, la dirigente radical puso el foco en la ineficiencia de la administración actual. Desestimó la teoría de que los fondos son insuficientes y aseguró que el problema reside en la falta de prioridades y en la opacidad de las cuentas públicas.
«Establezcan prioridades, planifiquen políticas públicas, transparenten el uso de recursos, y verán como sí alcanza la plata», desafió Brizuela y Doria. En esa línea, instó al Ejecutivo a «ponerse a trabajar en serio» y a mostrarle a la sociedad «a dónde van los miles de millones de coparticipación» que ingresan mensualmente.
Denuncia de enriquecimiento
El tramo más fuerte de su descargo apuntó a la ética pública y al contraste entre la clase dirigente y la realidad social de la provincia. Brizuela y Doria denunció que, tras «más de cuatro décadas» de hegemonía peronista sin un plan de desarrollo económico real, los únicos resultados visibles son la pobreza generalizada y el enriquecimiento de los funcionarios.
«Lo único que han demostrado en estos años es capacidad de engrosar sus patrimonios (que no pueden justificar), y generar pobreza y más pobreza para la gran mayoría de los riojanos», concluyó, marcando una clara línea divisoria frente a la estrategia de confrontación con la Nación que impulsa Quintela.






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