Producida en Chilecito a través de la capacidad instalada local, «A Sangre Fría» busca transformar el vino riojano en un producto de alto valor agregado. Con una proyección de 600.000 litros para 2026, la marca debuta este febrero apuntando al consumo popular y a la tracción turística de la Chaya.
En una maniobra que busca diversificar la matriz productiva vitivinícola de la provincia, La Rioja puso en marcha la comercialización de «A Sangre Fría», una sangría industrializada en envase tetra brik que combina vino tinto local con jugos cítricos del litoral. El proyecto, que articula capital privado con la infraestructura productiva de la región, apunta a disputar el competitivo segmento de bebidas espirituosas de bajo costo en el canal mayorista y de eventos masivos.
El desarrollo, radicado en Chilecito, representa un cambio de paradigma para la industria provincial: dejar de ser meros proveedores de vino a granel para otras jurisdicciones y pasar a «ensamblar» y envasar el producto final en origen. La iniciativa es impulsada por la firma Agropecuaria Riojana SRL en la elaboración, mientras que el envasado corre por cuenta de Agroandina, la empresa con participación estatal clave en la cadena de valor del oeste riojano.
Valor agregado en origen
El producto, diseñado para el consumo de alta rotación con un precio sugerido en góndola de entre $4.500 y $4.800, intenta capitalizar la cultura del «baile» cordobés y los festivales de verano. Nicolás Gianello, diseñador de bebidas espirituosas y responsable del proyecto, destacó la trazabilidad local del desarrollo: «Hace un tiempo, ya alrededor de seis o siete meses, vengo diseñando y desarrollando este producto, que hace poquito lo ensamblamos acá en La Rioja».
La bebida, que posee una graduación alcohólica del 7,5% y una vida útil de 12 meses, integra pulpa de frutilla, naranja y pomelo rosado con la base vínica riojana. El objetivo comercial es ambicioso: tras una primera tirada de 150.000 litros, la hoja de ruta de la compañía proyecta cuadruplicar la producción hasta alcanzar los 600.000 litros para 2026, un volumen que requeriría sostener una fuerte demanda en supermercados y almacenes de la región centro y norte del país.
El factor político y cultural: La Chaya como vidriera
El lanzamiento no es casual en términos de calendario. La estrategia de posicionamiento se apalanca en la agenda turística y cultural que promueve el Gobierno de La Rioja, utilizando al Festival Nacional de la Chaya como plataforma de despegue masivo.
En un contexto donde las economías regionales buscan maximizar el consumo interno ante la recesión nacional, la marca busca identidad territorial. «Este producto tiene mucho de febrero. Espero que este febrero chayero que se viene, encuentre a todos los riojanos festejando en nuestra fiesta mayor, el Festival Nacional de la Chaya, 13, 14 y 15 de febrero», señaló Gianello, vinculando directamente el éxito comercial del producto al evento financiado y organizado por la provincia, cuyo logo —junto al del Ministerio de Turismo y Culturas— acompaña la presentación institucional.
La apuesta de «A Sangre Fría» pone a prueba la capacidad de la industria riojana para competir con las grandes bodegas de Cuyo en el segmento de bebidas listas para tomar (Ready to Drink), un nicho que mueve millones de pesos en la temporada estival y que ahora tendrá un jugador con sello local.





