La hija del expresidente Carlos Menem salió al cruce de los referentes digitales del gobierno libertario tras comentarios ofensivos contra la comunidad musulmana. En su cuenta de X, reivindicó su fe, exigió respeto y les recordó a los influencers que fue ella quien les abrió las puertas de la dirigencia cuando apenas «estampaban remeras».
La alianza tácita entre el menemismo histórico y la «nueva derecha» libertaria sufrió este martes una fisura inesperada y de alto voltaje simbólico. Zulema Menem, heredera política del expresidente riojano y figura de consulta en el armado de La Libertad Avanza, publicó una carta abierta en su cuenta de X dirigida a Daniel Parisini —conocido como «El Gordo Dan»— y al legislador Agustín Romo. El motivo: la creciente ola de comentarios islamófobos en las redes sociales oficialistas. Sin embargo, el mensaje trascendió la defensa religiosa y derivó en un «pase de facturas» político sobre los orígenes de los actuales estrategas digitales de Javier Milei.
Con la autoridad que le confiere el apellido que el propio Presidente reivindica como el «mejor de la historia», Zulemita no dudó en exponer la génesis del vínculo. «Nos conocemos desde hace muchos años, desde aquellos inicios en Twitter, cuando vos y Agustín Romo comenzaban a involucrarse en el apasionante mundo de la política, y yo colaboré acercándolos a dirigentes y espacios», disparó la empresaria, desnudando el padrinazgo —o madrinazgo— que ejerció sobre los jóvenes libertarios antes de su ascenso al poder.
El recuerdo de las remeras y el «1 a 1»
En un párrafo cargado de ironía política, la hija del caudillo riojano rememoró la época en que los ahora funcionarios militaban desde el llano utilizando la iconografía de los 90. «Recuerdo incluso que, en ese clima de confianza, los apoyé cuando estamparon remeras con frases de Menem como ‘no los voy a defraudar’, ‘hasta la estratósfera’ o ‘1 peso, 1 dólar’», señaló. La mención no es ingenua: busca recordarles que la «historia compartida» exige una «honestidad y respeto» que, a su juicio, hoy no se verifica en el trato hacia su comunidad.
Defensa del Islam y el espejo de Trump
El núcleo del reclamo, sin embargo, se centró en la defensa de la fe islámica, religión que profesa la familia Menem y una parte significativa de la sociedad riojana y argentina. «Confundir al Islam con el terrorismo es un error grave y doloroso para quienes profesamos esta fe y rechazamos toda forma de violencia», sentenció Zulemita.
Para rebatir los argumentos de los trolls libertarios, la dirigente utilizó la figura de Donald Trump, máximo referente internacional de Milei. Recordó el reciente incidente en Sídney, donde un ciudadano musulmán evitó una tragedia mayor, gesto que fue «reconocido públicamente por el Presidente Trump como un acto heroico». También apeló al recuerdo de George W. Bush tras el 11 de septiembre, quien visitó una mezquita para aclarar que «no se estaba en guerra contra el Islam, sino contra el terrorismo».
La advertencia interna: funcionarios musulmanes en el Gobierno
Zulemita elevó la vara de la discusión al señalar la contradicción de atacar una fe que profesan, incluso, miembros del actual gobierno. «Personas que hoy acompañan al Presidente Milei y a su hermana Karina en el proceso de transformación de la Argentina tienen raíces musulmanas», advirtió. El mensaje funciona como un llamado de atención sobre las internas que puede desatar el discurso de odio dentro del propio gabinete y el entorno presidencial.
«Respeto», el reclamo final
La empresaria relató con dolor un episodio reciente donde una mujer fue hostigada en la vía pública por vestir una abaya, y trazó un paralelismo con otras religiones para exponer la doble vara moral. «Me pregunto con honestidad: ¿qué debería suceder cuando vemos a una mujer judía que, por su fe, viste de manera recatada, o a una monja profesando su religión? La respuesta debería ser siempre la misma: RESPETO», enfatizó.
El cierre de la misiva buscó poner límites a la radicalización del discurso oficialista, apelando a los valores liberales que el gobierno dice defender. «La fe no divide. Confundirla con el terrorismo, sí», concluyó Zulemita, marcando la cancha desde el peronismo federal y dejando en claro que el apoyo del clan Menem al modelo libertario no implica un cheque en blanco para el agravio religioso.





