El secretario General de la Gobernación inspeccionó la delegación porteña con una orden política clara: convertir la sede en una usina de negocios y turismo sin descuidar la contención social, que definió como prioritaria. Adelantó su viaje a Córdoba para auditar el complejo sistema de derivaciones de salud.
A pocos días de asumir uno de los cargos más calientes del gabinete de Ricardo Quintela, el secretario General de la Gobernación, Ricardo Herrera, activó su agenda fuera de la provincia con un desembarco estratégico en la Capital Federal. El funcionario tomó el control político de la Casa de La Rioja en Buenos Aires con un objetivo doble: transformar la representación institucional en un motor económico y blindar la asistencia a los riojanos desplazados por salud en un contexto de crisis nacional.
Herrera, quien ahora maneja los resortes administrativos de la gestión, recorrió las instalaciones y mantuvo reuniones cerradas con el personal de la delegación. Su mensaje apuntó a romper con la inercia burocrática: “La Casa de La Rioja depende de la secretaría y vamos a darle un rol más activo”, afirmó, marcando el nuevo perfil que busca imprimirle a la gestión en el distrito porteño.
Una “cabeza de playa” financiera y cultural
En medio del recorte de fondos nacionales y la recesión que golpea a las economías regionales, el funcionario planteó la necesidad de salir a buscar recursos. Herrera definió a la sede porteña como “una vidriera muy importante de la provincia” que hoy se encuentra subutilizada.
“Tiene una potencia enorme en materia de promoción cultural y de turismo”, analizó tras evaluar los servicios actuales. Sin embargo, la definición política más fuerte apuntó al desarrollo económico: “Creo que tenemos que ser también una cabeza de playa de inversiones en la provincia desde ese lugar”. La instrucción es clara: la Casa de La Rioja debe dejar de ser solo una oficina administrativa para convertirse en un centro de negocios que capte capitales para el norte.
La urgencia social y el “frente Córdoba”
Lejos del marketing, Herrera reconoció que la delegación cumple una función vital de contención para los riojanos que viajan por tratamientos médicos o situaciones de vulnerabilidad. “La tarea social que se desarrolla es un punto fuerte que tiene la Casa, pero que en estos momentos tiene que reforzarse”, admitió, reconociendo implícitamente que la demanda de asistencia creció al ritmo del ajuste económico.
El Secretario General confirmó que su gira de reorganización no termina en Buenos Aires. “En los próximos días vamos a ir a Córdoba”, adelantó. La visita a la delegación en la provincia mediterránea reviste un carácter técnico y humanitario más sensible debido a la cercanía geográfica. “También tiene otro rol, pero no menos importante por la cercanía con la provincia. El tema salud es complejo”, concluyó Herrera, anticipando que pondrá la lupa sobre el sistema de derivaciones y atención sanitaria que gestiona la provincia en territorio cordobés.





