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Ajuste al límite en La Rioja: Quintela vuelve a los «Chachos» para pagar el aguinaldo y Milei lo cruzó por hacer «chamanismo económico»

Con el torniquete fiscal de la Nación al límite, Quintela volverá a apelar a las cuasimonedas para cumplir con las obligaciones del medio aguinaldo. El Presidente avaló un posteo que tildó la medida de «chamanismo económico».

La asfixia financiera que el Gobierno nacional aplica sobre las provincias peronistas terminó por detonar la estrategia de supervivencia económica en La Rioja. En las últimas horas, y en medio del feroz cruce de acusaciones con el ministro de Economía Luis Caputo y los bonistas internacionales, se confirmó que la administración de Ricardo Quintela volverá a emitir y utilizar los Bocade (Bonos de Cancelación de Deuda), popularmente conocidos como «Chachos», para afrontar el pago de los medio aguinaldos del sector público provincial.

La noticia corrió rápidamente por los despachos de la Casa Rosada y no tardó en captar la atención del presidente Javier Milei, quien utilizó sus redes sociales para amplificar el descontento de la oposición y marcar la cancha frente a lo que el manual libertario considera una «herejía monetaria». El mandatario nacional reposteó un duro descargo del intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, que apuntaba directo al riojano: «Mientras muchos gobernadores están buscando captar inversiones de minería, energía, agro, ¡otros siguen apostando al chamanismo económico!».

«Es fácil pasarles la japi por la cara a tus votantes cuando el 100% depende del empleo público», señalaba otra de las crudas publicaciones de cuentas libertarias que el Presidente se encargó de convalidar con su interacción digital.

El regreso de la cuasimoneda como escudo ante el ajuste

Para el oficialismo riojano, la reactivación de los «Chachos» no es una elección dogmática sino una medida de «defensa territorial» ante el recorte total de los fondos discrecionales y la retención de la coparticipación que sufre el distrito. En el entorno de Quintela sostienen que, ante la negativa del Palacio de Hacienda de destrabar recursos y frente al estancamiento de las negociaciones por la deuda, el bono se convierte en la única herramienta líquida para garantizar que el dinero llegue a los bolsillos de los trabajadores estatales en el mes de junio.

La medida reaviva un debate que parecía sepultado en los años previos del mandato de Milei y vuelve a encender las alarmas en el sector comercial local, que deberá absorber los bonos para mantener el nivel de consumo interno, bajo la promesa gubernamental de que el Estado provincial rescatará los papeles al 100% de su valor nominal.

El contraste con la región y la sombra del empleo público

La decisión de Quintela expone, una vez más, la profunda grieta metodológica que fractura al Norte Grande. Mientras que provincias vecinas como Catamarca, Salta o Jujuy avanzan en sintonía con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para encender motores en el sector minero de litio y cobre, La Rioja redobla su apuesta por el sostenimiento del empleo estatal y la asistencia social directa.

Desde la oposición local y los sectores alineados con la Casa Rosada salieron al cruce de inmediato, denunciando que el uso de cuasimonedas licúa el salario real de los riojanos y consolida un esquema de «dependencia absoluta» del Estado. Con las paritarias sectoriales en tensión permanente y el aguinaldo a la vuelta de la esquina, los «Chachos» vuelven a la calle en La Rioja, transformándose en el nuevo y más concreto símbolo de la resistencia económica de Quintela frente al programa de shock de Javier Milei.

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