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La doble vara de La Libertad Avanza: usan ONGs para repartir ayuda en La Rioja, el mismo sistema que denuncian como “caja negra” del peronismo

Mientras la Casa Rosada criminaliza a los intermediarios sociales a nivel nacional, en la provincia “Lule” Menem armó una red de fundaciones para bajar recursos y “puentear” a Ricardo Quintela. El concejal Olivera celebró el mecanismo del “tercer sector”. En paralelo, Néstor Bosetti había reaparecido con una carta explosiva: destrozó a Martín Menem por la “casta” familiar y le recordó que su apellido fue el responsable de la quiebra financiera de 1988.

La batalla política en La Rioja desnudó una contradicción flagrante en el manual de procedimiento libertario. El Gobierno nacional, que hizo de la lucha contra los “gerentes de la pobreza” y los intermediarios una bandera intransigente, decidió utilizar exactamente la misma herramienta para hacer política en el territorio riojano: el reparto de asistencia social a través de Organizaciones No Gubernamentales (ONGs).

La maniobra, diseñada para vaciar de poder al gobernador Ricardo Quintela y evitar que los fondos pasen por las arcas provinciales, fue confirmada por el concejal capitalino Aníbal Olivera. El edil de La Libertad Avanza anunció que la Subsecretaría de Gestión Institucional, bajo el mando de Eduardo ‘Lule’ Menem, dispuso la cesión de bienes a familias de Capital, Ulapes y Chepes.

Lo llamativo fue la justificación. Olivera reivindicó que “cuando las fundaciones, asociaciones y organizaciones de la sociedad civil actúan… los recursos llegan sin burocracia”.

Intermediarios: ¿Corruptos o Patriotas?

El giro discursivo es total. Para la narrativa de Javier Milei, cuando el peronismo o los movimientos sociales utilizan cooperativas y fundaciones para asistir a los vulnerables, se trata de “curros”, “cajas negras de la política” o mecanismos de corrupción clientelar. Sin embargo, cuando la necesidad política es construir poder territorial propio en una provincia opositora, esas mismas estructuras del “tercer sector” pasan a ser, en palabras del concejal libertario, “un tercer sector fuerte y libre” que garantiza calidad y rapidez.

Esta tercerización de la ayuda social le permite al menemismo local armar una estructura paralela de contención sin pasar por los controles institucionales de la Provincia o los Municipios, replicando el modelo de punteros que tanto criticaron en campaña, pero ahora con sello violeta.

Bosetti contraataca: “¿Tu apellido no es casta?”

En medio de este despliegue, el tablero político se sacudió con la reaparición días pasados del ex vicegobernador Néstor Bosetti. Acorralado por las denuncias de la fiscal Carmona sobre su gestión en el Ministerio de Infraestructura (2011-2015), el dirigente peronista salió a defenderse y eligió como blanco directo a Martín Menem.

Bosetti negó los sobreprecios, reivindicó la construcción de “10.000 viviendas y el Superdomo” y aseguró que “no existieron los hechos de corrupción” imputados. Pero su defensa técnica mutó rápidamente en un ataque político sobre la moral de la “anti-casta”.

En una carta abierta demoledora, el exministro expuso la selectividad de la memoria libertaria. “Vos llevás el apellido Menem. ¿Tiene algo que ver con dos hermanos llamados Carlos y Eduardo Menem? Ellos construyeron el partido que gobernó La Rioja durante décadas. Cuando hablás de ‘casta’, ¿los incluís?”, disparó.

La herencia maldita de 1988

Bosetti fue al hueso de la historia riojana para golpear al presidente de la Cámara de Diputados. Le recordó que la crisis estructural de la provincia no nació con el quintelismo, sino con su propia familia. “En 1988 se tomó la decisión que marcó la dependencia financiera de la provincia hasta hoy. Ese punto de coparticipación cedido todavía condiciona a cualquier gobierno”, sentenció.

El exfuncionario acusó al clan Menem de haber fundido el Banco Rioja y la caja previsional (IPSAS) en los noventa, calificando ese momento como “la primera jugada de la verdadera casta riojana organizada”.

“No digas ‘se afanaron todo’, eso no es gestión”, le recriminó a Martín Menem, desafiándolo a utilizar su cargo nacional para traer obras reales en lugar de montar “operaciones de desprestigio” y campañas en redes sociales. El mensaje de Bosetti busca romper el relato de la renovación libertaria: para el peronismo local, los Menem no son el cambio, sino el regreso de los viejos dueños de la provincia.

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