El ministro del Interior avanza con su gira federal sumando apoyos en Chaco y abriendo el diálogo con La Pampa. Sin embargo, la estrategia oficial mantiene aislada a la administración riojana, ubicando al gobernador en el núcleo duro de la oposición junto a Kicillof e Insfrán.
Mientras el ministro del Interior, Diego Santilli, despliega un intenso «rally federal» para blindar la reforma laboral y garantizar gobernabilidad, la provincia de La Rioja continúa mirando la política nacional desde el margen. La gira del funcionario, que incluyó fotos con aliados y gestos de distensión con opositores dialoguistas, sirvió para reconfirmar el mapa de relaciones de la Casa Rosada: Ricardo Quintela sigue integrando el grupo de los gobernadores «vetados» por la administración libertaria.
La diferencia de trato quedó expuesta en la agenda de esta semana. Mientras Santilli cerró filas con el chaqueño Leandro Zdero (UCR) y se prepara para recibir en Balcarce 50 al pampeano Sergio Ziliotto (PJ) para destrabar fondos, los puentes con La Rioja parecen cortados. El Gobierno nacional diferencia claramente a los opositores con los que se puede hablar de aquellos con los que la confrontación es total.
El club de los excluidos
Según el análisis político que se desprende de los movimientos de Interior, Quintela forma parte de un bloque específico de mandatarios que el Gobierno decidió aislar. El texto confirma que, a diferencia de Ziliotto —quien a pesar de ser peronista mantiene los canales abiertos y logra acuerdos de deuda—, el riojano comparte el estatus de «vetado» junto a sus pares Axel Kicillof (Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego).
Esta distinción no es menor: implica que mientras otras provincias opositoras logran negociar deudas previsionales (como los $62.500 millones que recibirá La Pampa) o discutir obras, La Rioja queda relegada de la mesa de negociaciones políticas.
La Rioja vs. el modelo «Chaco«
El contraste con la región es notable. En su visita al Norte Grande, Santilli eligió Chaco como base de operaciones, donde el gobernador Zdero no solo apoyó la gestión nacional, sino que avaló explícitamente la reforma laboral como una herramienta para «recuperar competitividad».
Mientras el vecino radical pide «reglas que acompañen a quienes quieren invertir» y celebra financiamientos millonarios para acueductos, la postura confrontativa del «Quintelismo» mantiene a La Rioja en una vereda opuesta, sin acceso a la «sintonía fina» que Santilli está construyendo provincia por provincia para la etapa que viene.





