Los productores de La Rioja, San Juan y Mendoza advierten que el tratado no es libre comercio sino «competencia subsidiada». Aseguran que la reducción de aranceles permitirá el ingreso de aceite europeo con precios de dumping, desplazando a la producción argentina de su principal destino: Brasil.
El histórico acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea ha encendido las alarmas en las economías regionales del oeste argentino. Los productores de aceite de oliva —industria donde La Rioja y San Juan lideran la producción nacional— advierten que la reducción progresiva de aranceles prevista en el tratado podría significar la pérdida definitiva de su principal cliente: Brasil.
«Competencia subsidiada» vs. Eficiencia local
Para los exportadores argentinos, el escenario planteado no representa un libre comercio real, sino una «competencia subsidiada». Según la Cámara Olivícola de San Juan, el acuerdo expone a la producción local a competir con España, el principal productor mundial, bajo condiciones estructuralmente desiguales.
A pesar de las asimetrías, los productores locales destacan su superioridad técnica:
Productividad: Mientras que en España se producen entre 300 y 500 kilos de aceite por hectárea, la olivicultura argentina —altamente tecnificada con riego por goteo— logra rendimientos de hasta 1.800 kilos por hectárea.
Subsidios europeos: En regiones como Andalucía, el apoyo estatal representa hasta el 30% del ingreso del productor. Sin esos créditos blandos y beneficios fiscales, gran parte del olivar español no sería viable económicamente.
Brasil consume unas 100.000 toneladas anuales e importa más del 95% de esa cifra. Actualmente, Argentina goza de una ventaja competitiva gracias a que Brasil aplica un arancel del 10% a los aceites de fuera del bloque, mientras que Argentina aplica un 31%.
«Si el aceite europeo ingresa con menores aranceles, el precio de referencia en Brasil cae y arrastra a toda la región», detallan los productores. La preocupación no es solo la exportación: temen que la caída de precios internacionales provoque el abandono de olivares y la pérdida de empleo en las economías regionales.
Desventajas internas
Al desafío externo se suma una lista de problemas domésticos que afectan la competitividad:
Costos logísticos: Infraestructura deficiente y fletes caros por la ausencia de ferrocarril.
Energía e impuestos: Elevados costos energéticos agravados por impuestos distorsivos y una alta carga impositiva general.
El riesgo del mercado brasileño
Desde el sector privado, referentes como Miguel Zuccardi sostienen que quitar el arancel atentará contra el valor agregado nacional. Por ello, el reclamo es unánime: mantener el arancel del 31% para el aceite europeo y no avanzar en la reducción mientras persistan los subsidios que generan un efecto de «dumping indirecto».





