Con el municipio de la Capital a la cabeza y un bloque oficialista alineado, la provincia vive este jueves una jornada sin actividad en transporte, bancos y organismos públicos en rechazo a las medidas de Javier Milei.
El clima político en La Rioja alcanzó su punto de máxima tensión en las últimas horas. La confirmación de que el Gobierno Provincial no descontará el día a los trabajadores que se sumen al paro general de la CGT terminó por validar una jornada que promete ser «contundente», según adelantaron desde la central obrera local.
El escenario para este jueves presenta una provincia virtualmente paralizada: no habrá servicio de colectivos urbanos, los bancos permanecerán cerrados y no habrá atención en las universidades públicas ni en la distribuidora de energía EDELaR. A esto se suma el cese de actividades en la mayoría de los organismos estatales.
El frente político: «Un retroceso histórico»
La dirigencia riojana utilizó sus plataformas digitales para fijar una postura unificada contra la reforma que impulsa el Ejecutivo Nacional. Armando Molina, intendente de la Capital, confirmó la adhesión de los municipios y apeló a la doctrina justicialista para justificar la medida:
«Acompañamos con convicción a nuestros trabajadores municipales frente a una reforma que amenaza con un retroceso histórico en derechos conquistados bajo el legado del Gral. Juan Domingo Perón», sentenció el jefe comunal.
Por su parte, el diputado nacional y exgobernador Sergio Casas le quitó el velo técnico a la discusión para llevarla al plano ideológico. «No es una discusión técnica: es una definición política. Es elegir entre proteger a quienes trabajan o beneficiar a quienes concentran poder económico», aseguró.
Tensión en el Congreso y críticas al operativo de seguridad
Desde el Senado, la legisladora Florencia López calificó de «zafarrancho» el manejo legislativo, denunciando irregularidades en las notificaciones para el tratamiento de la ley en comisiones. En un tono más punzante, López apuntó directamente contra la ministra de Seguridad nacional: «Los que tengan dos dedos de frente, párenla a Patricia (Bullrich), está descontrolada».
En sintonía, la diputada Gabriela Pedrali ratificó su respaldo a la postura de los gobernadores que se oponen a lo que el oficialismo nacional denomina «modernización laboral». Para Pedrali, el camino es claro: «Trabajo, federalismo y desarrollo no se construyen quitando derechos. En este camino no hay ambigüedades: estoy de este lado».
Con la CGT riojana garantizando una adhesión masiva, la provincia se convierte en uno de los epicentros de la resistencia federal a las reformas de la Casa Rosada, transformando el reclamo gremial en un mensaje político directo hacia Buenos Aires.





