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Gestión, fondos propios y proyección 2027: un sector del quintelismo mira a la rectora de la UNLaR como la carta de renovación peronista

Natalia Albarez Gómez anunció que los más de $89 millones recaudados en inscripciones universitarias se destinaron íntegramente a obras de infraestructura. En los pasillos del gobierno provincial, su perfil de «orden y transparencia» comienza a seducir como un posible Plan B para retener el poder frente al desgaste de la dirigencia tradicional, que domina la escena hace más de 15 años.


Mientras la política riojana tradicional comienza a medir fuerzas y a sacar calculadoras de cara a la sucesión del 2027, una figura ajena a la estructura clásica del Partido Justicialista empieza a ganar terreno en los análisis del oficialismo. Se trata de Natalia Albarez Gómez, actual rectora de la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR), quien a base de mostrar resultados de gestión concretos, está siendo observada por un sector clave del entorno del gobernador Ricardo Quintela como la posible llave para la renovación del peronismo.

El disparador de esta lectura política fue el reciente anuncio realizado por la conducción universitaria. En las últimas horas, bajo el lema de «Una Nueva UNLaR», Albarez Gómez encabezó una conferencia de prensa donde expuso un balance que contrastó fuertemente con las lógicas deficitarias del Estado: informó que los $89.010.000 generados por los aportes de inscripción de 5.934 nuevos estudiantes fueron invertidos en un 100% en mejoras de infraestructura.

En un contexto de escasez y crisis económica, mostrar una gestión capaz de autofinanciar el mejoramiento de las condiciones de cursado y trabajo para estudiantes, docentes y no docentes, es un capital político que no pasó desapercibido en la Casa de Gobierno riojana. El mensaje de «orden, cambio y mejoras concretas» que baja la rectora es exactamente la narrativa que una parte del quintelismo cree necesitar para oxigenar la oferta electoral.

El contraste con la «vieja guardia» y el Plan B

La irrupción del nombre de Albarez Gómez en el tablero de 2027 responde a un diagnóstico crudo que hacen puertas adentro algunos estrategas del gobierno provincial: el peronismo riojano sufre de fatiga de materiales. Los rostros de la política local que hoy se anotan en la carrera por la sucesión son, en su mayoría, los mismos que vienen ocupando ministerios, bancas legislativas y lugares de poder desde hace más de 15 años.

Frente a un electorado que a nivel nacional demostró estar cansado de «los mismos de siempre», apostar por las figuras tradicionales de la política riojana representa un riesgo de cara a las urnas. Es aquí donde la figura de la rectora encaja como la pieza faltante. Al no provenir del riñón duro de la militancia partidaria clásica, su perfil de gestora universitaria le permite encarnar la renovación sin romper con el oficialismo.

Para el sector de Quintela, que necesita asegurar la continuidad del proyecto político más allá de su mandato, la titular de la UNLaR se erige como un «Plan B» ideal. Si las encuestas no acompañan a los candidatos históricos del aparato, o si la interna se vuelve encarnizada e irreconciliable, la figura de Albarez Gómez podría ser la carta de consenso para saltar por encima de las disputas intestinas, ofreciendo a la sociedad riojana una cara nueva, con credenciales de gestión probadas, para mantener el poder en 2027.


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