Orlando Gómez, integrante del directorio de la entidad provincial, alertó sobre la crítica situación de familias y pymes que ya no pueden hacer frente a sus obligaciones crediticias. Advirtió que la gente «saca préstamos para pagar préstamos» y lanzó fuertes críticas a las políticas económicas de la Casa Rosada. La gestión de Ricardo Quintela prepara un plan de salvataje.
El impacto de la recesión, la inflación acumulada y el cambio en las políticas financieras sigue cobrándose víctimas en el entramado económico del interior del país. En las últimas horas, una alarmante cifra encendió todas las alertas en la gestión del gobernador Ricardo Quintela: el Banco Rioja registra actualmente un 40% de morosidad en su cartera de créditos, un reflejo directo de la pérdida de poder adquisitivo que asfixia tanto a trabajadores como al sector productivo local.
La advertencia fue lanzada por Orlando Gómez, integrante del directorio del Banco Rioja, quien trazó un panorama desolador de las finanzas familiares y empresariales en la provincia, elevando el reclamo a una escala de impacto nacional. Según el funcionario, el escenario actual es consecuencia de un modelo que está «ahogando a todas las entidades financieras», las cuales hoy se encuentran sin capacidad prestable y con tasas de interés que resultan impagables para el ciudadano de a pie.
«Directamente ha caído en mora toda la gente que, por más que tenga el propósito de pagar en tiempo y en forma, no les alcanza ni para llegar a fin de mes», sentenció el directivo de la entidad bancaria, dejando en claro que el problema ya no es una cuestión de falta de voluntad de pago, sino de insolvencia estructural.
La crisis, sin embargo, no distingue entre el sector público y el privado. Ante la consulta sobre a quiénes afecta este brutal índice de incobrabilidad, Gómez fue categórico y detalló que no solo los empleados públicos están atrapados en este espiral financiero. «Está endeudada la empresa, las pequeñas y medianas empresas, que realmente no tienen salida. Al no tener venta, al no tener crecimiento, directamente no pueden pagar lo que el banco los acompañó».
«Sacan préstamos para pagar préstamos»
Uno de los puntos más dramáticos de la situación riojana, que funciona como un termómetro de lo que podría estar incubándose en otras provincias, es el nivel de desesperación de los trabajadores. El propio gobernador Quintela había advertido recientemente que hay empleados que, al llegar el día de cobro, solo reciben «papelitos» (recibos con saldo cero) porque su salario entero es absorbido por el banco.
Esta asfixia está empujando a muchas familias a los márgenes del sistema financiero formal, cayendo en manos de usureros. «Sacan préstamos para pagar préstamos… este es el gran problema que tenemos», reconoció Gómez.
Ante este contexto, el funcionario del Banco Rioja no escatimó en críticas de grueso calibre hacia la administración nacional y la figura presidencial, contrastando sus políticas con el «pensamiento del federalismo» que levantan desde la provincia. «Ojalá que el pueblo se dé cuenta de una buena vez y terminemos con estas políticas neoliberales nefastas que tiene este personaje, que con todo el respeto del mundo hacia la investidura, pero creo que estamos con un ser que no es normal para estar dirigiendo el país».
Plan de contingencia y refinanciación
Para intentar contener el malestar social y evitar una crisis de proporciones mayores, el Banco Rioja se encuentra trabajando contrarreloj en un plan de alivio financiero. Según precisó Gómez, el directorio evalúa alternativas en tarjetas de crédito y préstamos personales para ofrecer una vía de escape a los endeudados. «Siempre podemos brindarle de que puedan hacer una refinanciación para poder llegar a que el dinero les pueda alcanzar para comer».
En los próximos días, se espera que el gobernador Quintela realice los anuncios pertinentes con el objetivo de proteger a las familias y pymes riojanas de una asfixia crediticia que, a la luz de los números, ya es una realidad ineludible.





