En una entrevista a fondo, el flamante titular del máximo tribunal riojano marcó la cancha frente a las presiones del poder ejecutivo provincial. La implementación del expediente digital, las acusaciones de «topos libertarios» por parte del oficialismo y la defensa irrestricta de la independencia judicial en una provincia atravesada por la tensión institucional.
El escenario institucional en la provincia de La Rioja atraviesa horas de máxima tensión. En un año judicial que promete ser bisagra, el Dr. Claudio Nicolás Saúl asumió formalmente la presidencia del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) para el período 2026. Su llegada a la cúpula del máximo tribunal no se da en un contexto de calma, sino en el ojo de una tormenta política y judicial que ha captado la atención a nivel nacional.
En un extenso mano a mano periodístico brindado este martes a Fénix Multiplataforma, Saúl no esquivó ninguna polémica y dejó en claro cuál será la impronta rectora de su gestión al frente del máximo organismo de justicia: «No voy a permitir más faltas de respeto», sentenció, en un mensaje directo que resonó tanto en los despachos de tribunales como en la Casa de Gobierno riojana.
La embestida política y los «topos libertarios»
El trasfondo de esta asunción está marcado por un indisimulable choque de poderes. En los últimos meses, sectores duros del gobierno provincial de Ricardo Quintela —encabezados por el ministro de Producción, Ernesto Pérez— han lanzado una campaña para intentar remover a los jueces del TSJ que fueron nombrados antes de la actual gestión, apuntando directamente a magistrados como el propio Saúl, Luis Brizuela y Claudio Ana.
Desde el oficialismo provincial se llegó a cruzar un límite institucional al acusar a estos jueces de ser «topos libertarios» que supuestamente operan en sintonía con el gobierno nacional de La Libertad Avanza para «desestabilizar». A este clima de hostilidad se suma la reciente integración del tribunal con figuras estrechamente vinculadas al Ejecutivo, como Karina Becerra (sobrina del gobernador) y la exministra de Justicia Gabriela Asís. Frente a este panorama de asedio y de un intento de control absoluto de la Justicia, Saúl busca posicionarse como el principal garante de la institucionalidad riojana.
Transparencia y tolerancia cero a las difamaciones
Durante su exposición, el flamante presidente del TSJ hizo especial hincapié en la defensa de la honorabilidad y la independencia de los magistrados. Cabe recordar que, recientemente, Saúl pasó a la ofensiva al denunciar penalmente por calumnias e injurias a quienes intentaron manchar su nombre con falsas acusaciones, una medida que tuvo el rápido aval de la Justicia penal.
«El fiscal debe citar a esa persona para que diga quién, cuándo y cómo le habrían pedido esa suma. No voy a dejar pasar algo tan grave», subrayó con firmeza. Para demostrar su transparencia, en un hecho inédito para la política local, el magistrado puso su teléfono celular personal y su correo electrónico a entera disposición de las autoridades judiciales para ser peritados.
Modernización profunda: El avance del sistema «Joaquín»
Pero más allá de la coyuntura política, uno de los ejes centrales que Saúl destacó para su gestión 2026 es la imperiosa modernización del sistema judicial riojano. Coincidiendo con su asunción, se anunciaron importantes avances en la digitalización total de los expedientes a través del sistema propio bautizado «Joaquín», un software desarrollado íntegramente por ingenieros del Poder Judicial local, marcando independencia de consultoras externas.
«La digitalización no solo optimiza la tramitación de causas y mejora sustancialmente los tiempos de respuesta, sino que transparenta la gestión frente al ciudadano y reduce el uso de papel», destacan desde el entorno del tribunal. Este avance es considerado vital para agilizar fueros sensibles, como el de Familia, y dar respuestas más rápidas a la sociedad.
Un mensaje con eco nacional
Lo que ocurre hoy en La Rioja ha dejado de ser un conflicto estrictamente provincial. La resistencia de un sector de la Justicia local frente a los intentos hegemónicos del poder político es un caso testigo que se sigue con lupa desde los pasillos de Comodoro Py y la Corte Suprema en Buenos Aires. Con su flamante presidencia, Claudio Saúl no solo toma las riendas administrativas del Poder Judicial riojano, sino que se erige como un actor central en la defensa de la división de poderes en la Argentina profunda.
El 2026 acaba de arrancar, pero en La Rioja, el tablero político y judicial ya está al rojo vivo.
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