El flamante ministro de Hacienda de Ricardo Quintela, Fabián Blanco, trazó un crudo panorama de las cuentas provinciales. Advirtió que el 90% de los ingresos se destina a pagar sueldos y confirmó que analizan desprenderse de algunas sociedades del Estado. La judicialización del reclamo a la Casa Rosada y la sombra de los «Chachos».
La tensión entre la provincia de La Rioja y la Casa Rosada suma un nuevo y dramático capítulo. En medio de una profunda crisis financiera y con las arcas provinciales al límite, el flamante ministro de Hacienda riojano, Fabián Blanco, brindó sus primeras definiciones de gestión y expuso la crudeza de los números locales: el 90% de los recursos coparticipables que ingresan a la provincia se esfuman en el pago de salarios públicos. En este escenario de asfixia, el funcionario del gobernador Ricardo Quintela no descartó medidas extremas que hasta hace poco parecían tabú en la administración provincial, como la venta de empresas del Estado, y lanzó munición gruesa contra el gobierno de Javier Milei, al que acusa de retener fondos millonarios de manera «caprichosa».
La asfixia financiera y el reclamo judicial a la Nación
En diálogo con Radio La Red, Blanco detalló el impacto del recorte de fondos nacionales. Según el ministro, la provincia no recibe el punto de coparticipación extra que le corresponde desde octubre de 2023, lo que ha dejado a la administración de Quintela sin margen de maniobra.
“Estamos en una coyuntura muy difícil. Nos queda apenas el 10% para distribuir en funcionamiento o gestión”, graficó el titular de la cartera económica.
El punto más álgido de sus declaraciones apuntó directamente a la administración libertaria. Blanco aseguró que la deuda que el Estado Nacional mantiene con La Rioja ya asciende a la astronómica cifra de 1,4 billones de pesos ($1.400.000.000.000).
La falta de respuestas desde Balcarce 50 llevó a la provincia a dar por agotados todos los canales de diálogo político, derivando el conflicto a la Corte Suprema. “De manera caprichosa no nos mandan los fondos que fueron reconocidos por todos los gobiernos nacionales, aun siendo de distinto color político. La deuda la tienen con los riojanos, no con el gobierno de Ricardo Quintela”, sentenció, dejando en claro que con ese dinero la provincia «estaría en una situación totalmente diferente».
Puerta abierta a las privatizaciones y el futuro del Banco Rioja
El dato político más resonante de la jornada fue la confirmación de que el gobierno peronista está dispuesto a desprenderse de activos provinciales para generar liquidez. Al ser consultado sobre una eventual privatización de las Sociedades Anónimas Unipersonales (SAU) —las empresas estatales creadas bajo la gestión de Quintela—, Blanco fue contundente.
“Sí, se está evaluando esa situación”, admitió el ministro. Sin embargo, impuso condiciones para avanzar: “Hay propuestas y nosotros tenemos que evaluar que sea redituable para las arcas provinciales. No vamos a hacer una venta en detrimento, ni dejaremos que la situación nos obligue o nos condicione a vender a un valor que no corresponda”.
Pese a la apertura hacia el capital privado en ciertas áreas, Blanco trazó una línea roja infranqueable: el Banco Rioja no está a la venta.
Salarios licuados por la recesión y la sombra de los «Chachos»
La crisis impacta de lleno en los bolsillos de los trabajadores estatales, el principal motor de la economía riojana. Blanco defendió la política salarial de Quintela argumentando que la provincia hace «el máximo esfuerzo» posible, pero reconoció la pérdida del poder adquisitivo frente a una economía en recesión que, según sus palabras, «genera incertidumbre».
“Sabemos que estamos dando un aumento y no alcanza. Pedimos un acompañamiento, sabiendo que el responsable primero no es el gobierno de la provincia”, se justificó el funcionario, trasladando nuevamente la presión a la Casa Rosada. En este marco de escasez de pesos, el ministro dejó abierta la puerta para el regreso de los «Chachos» (los bonos de cancelación de deuda provinciales), admitiendo que «puede ser una posibilidad», aunque aclaró que aún «no hay nada concreto».
El laberinto del Default
Finalmente, el ministro abordó otro de los frentes críticos de la provincia: el default del Bono Verde emitido bajo ley extranjera (Parque Eólico Arauco). Tras los incumplimientos de pago que pusieron a La Rioja en la mira de los mercados internacionales, Blanco intentó llevar cierta calma a los acreedores, asegurando que las conversaciones para reestructurar la deuda continúan activas.
“Vamos a hacer algo que responsablemente podamos pagar”, anticipó. Y concluyó con un mensaje que combina la intención de regularizar la situación con la dureza de la realidad fiscal: “Nosotros tenemos la intención y la voluntad de pagarla, pero a valores razonables”.





