La advertencia la lanzó el titular de la UOCRA provincial. Las obras viales y energéticas financiadas por Nación están abandonadas y la inversión privada se retrajo drásticamente. El alarmante aumento de la precarización, el refugio de la minería y la inédita incorporación de mujeres en los proyectos que logran sobrevivir.
Los números oficiales del sector de la construcción en el interior del país reflejan la crudeza de la crisis económica y el impacto directo del freno a la obra pública impuesto por el Gobierno Nacional. En la provincia de La Rioja, el escenario asume ribetes de colapso histórico: de tener un récord de 14.700 obreros registrados en el año 2022, el padrón actual se desplomó drásticamente y hoy sólo el 10% conserva su empleo formal.
El crudo diagnóstico fue trazado por Sebastián Di Fiori, secretario general de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) en La Rioja. En diálogo con el Multimedio UNLaR, el dirigente sindical no ocultó su extrema preocupación —y su indignación— ante lo que definió como una paralización total de los proyectos de infraestructura, dinámica que está arrastrando inevitablemente a la obra privada a raíz de la incertidumbre económica.
«En el 2022 éramos la provincia per cápita con más inversión en obra pública. Cuando estaba el gasoducto, los parques solares, los parques eólicos y las rutas, teníamos 14.700 trabajadores en blanco. Hoy tenemos alrededor del 10% de ese padrón, estamos hablando de poco más de 1.400 trabajadores registrados», graficó Di Fiori, ilustrando el vaciamiento de los obradores riojanos.
La «salvación» minera y el fantasma de la precarización
La falta de horizontes en el sector no sólo se traduce en miles de desempleados, sino en un feroz aprovechamiento patronal ante la necesidad urgente de ingresos. Según denunció el titular de la UOCRA, la parálisis disparó la informalidad. «Al no haber trabajo, existe el aprovechamiento. Una obra que se puede hacer con 10 personas, hoy la hacen con 20 en la mitad de tiempo y por la mitad de la plata», lamentó el dirigente, dejando en evidencia cómo la crisis empuja a los obreros a aceptar condiciones de miseria y changas irregulares.
El freno es transversal y castiga obras emblemáticas como la continuación de la Ruta 75 (el vital tramo que une La Rioja Capital con Sanagasta) o grandes proyectos logísticos en Chilecito, los cuales se encuentran completamente paralizados o abandonados ante la falta de financiamiento. Al respecto, el sindicalista apuntó duramente contra la Casa Rosada, a la que acusó de mantener frenada una «cantidad incalculable de proyectos» a nivel país.
No obstante, Di Fiori marcó una salvedad geográfica clave para el norte y Cuyo: la minería. Provincias vecinas como Salta, Catamarca y San Juan, que también sufren el fuerte recorte nacional en materia de obra civil, logran compensar la estrepitosa caída del empleo gracias a los altos sueldos y la gran demanda de mano de obra de los emprendimientos mineros.
Paridad de género en medio de la crisis
En medio de la generalizada paralización, el dirigente sindical destacó un único «oasis» activo dentro de la provincia: el desarrollo de un parque híbrido (solar y eólico) de 50 megavatios en Aimogasta, impulsado por el gobierno provincial de Ricardo Quintela.
Esta obra, que inyectó vida en el norte riojano dando sustento a unos 200 trabajadores de la zona, marcó un hito en la historia sindical de la región al incorporar masivamente mano de obra femenina. Según precisó Di Fiori, tras superar los prejuicios y las reticencias iniciales de las empresas contratistas, se proyecta que la obra finalice con una plantilla conformada entre un 35% y un 40% por mujeres. Las trabajadoras están enfocadas principalmente en las tareas de precisión técnica y conexionado fino de los paneles solares. En esa misma línea, la UOCRA ya diagramó junto a las autoridades provinciales una serie de capacitaciones mineras con un cupo estrictamente mixto del 50%.
El impacto político: el desembarco del kirchnerismo
La desazón del sector obrero en La Rioja no pasa desapercibida en el termómetro político nacional. Di Fiori confirmó que durante las próximas horas recibirán en la provincia a los senadores nacionales de Unión por la Patria, Eduardo «Wado» de Pedro y Mariano Recalde.
La cumbre legislativa y gremial buscará articular un frente de resistencia ante el inminente avance de las reformas laborales promovidas por el gobierno libertario. «Vamos a acompañarlos, pero personalmente voy con bronca interna», confesó el secretario de la UOCRA. «Hace 30 años aprendíamos cómo defender a los trabajadores, y hoy tenemos que volver a escuchar a los viejos dirigentes sobre cómo le han quitado la dignidad a nuestra gente», sentenció.
La Rioja se erige así en el escenario de un síntoma de escala nacional: el de una matriz productiva que, en apenas unos meses, vio apagar sus motores, dejando a miles de familias dependientes del sector libradas a la inestabilidad y a la espera de una reactivación que, por ahora, no asoma.