En medio de la tensión presupuestaria con el Gobierno nacional, los rectores Natalia Álbarez Gómez (UNLaR) y Óscar Arellano (UNCA) firmaron un convenio histórico de cooperación académica y científica. Advirtieron sobre la dramática caída de los salarios docentes y remarcaron que «desfinanciar la ciencia es desfinanciar el progreso de una nación».
En un contexto marcado por la profunda asfixia financiera que atraviesan las casas de altos estudios en todo el país, la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR) y la Universidad Nacional de Catamarca (UNCA) decidieron marcar un precedente. Con el objetivo de optimizar recursos, potenciar la oferta académica y hacer frente a la crisis, los rectores Natalia Álbarez Gómez y Óscar Arellano suscribieron un ambicioso convenio marco de cooperación que promete tener impacto en toda la región del Norte Grande.
El encuentro, que cristaliza meses de diálogo institucional, no solo sirvió para formalizar proyectos conjuntos de posgrado y extensión, sino que se transformó en una fuerte caja de resonancia política frente a las políticas de recorte impulsadas por la administración de Javier Milei.
Una respuesta conjunta a la crisis económica
El acuerdo establece líneas de trabajo directas para el desarrollo de doctorados en red —como el de Estudios Sociales y Políticos Regionales, y el de Ciencias Económicas—, además de pasantías e investigaciones conjuntas enfocadas en arqueología y ciencias naturales. Sin embargo, el trasfondo de la cumbre estuvo ineludiblemente cruzado por la emergencia presupuestaria.
«La situación es compleja porque claramente hay una tensión entre las políticas nacionales y las universidades», reconoció la rectora riojana, Natalia Álbarez Gómez. En ese sentido, arrojó un dato alarmante sobre el impacto del ajuste en los bolsillos de los trabajadores de la educación: «El sueldo de los docentes y no docentes ha sido menguado en un porcentaje cercano al 50%, entre un 35% y un 50% según ciertas características».
Frente a este escenario, el rector catamarqueño Óscar Arellano destacó que la articulación entre ambas provincias vecinas es una herramienta vital de supervivencia y crecimiento. «La universidad pública hoy está jaqueada por el tema del presupuesto y el desfinanciamiento. Cuando la tarea se hace conjunta, podemos hacerla mejor, seguramente con menores costos, y sortear estas dificultades», explicó.
«Desfinanciar la ciencia es desfinanciar el progreso»
Consultada sobre la embestida ideológica y presupuestaria del presidente Javier Milei contra el sector universitario, la titular de la UNLaR optó por evitar la personalización del conflicto, pero fue tajante respecto a las consecuencias de estas medidas a nivel nacional.
«Las políticas de educación superior son las que han posibilitado en Argentina el crecimiento, el ascenso social, y las que han dado la posibilidad a soñar y a decidir con esos sueños tener un título universitario», reflexionó Álbarez Gómez.
Haciendo un llamado a abandonar la polarización extrema que domina el debate público, la rectora riojana citó a Aristóteles para pedir un «justo medio» que permita construir una universidad sin la lógica de «Boca-River» ni peleas destructivas. Y cerró con una contundente advertencia al Gobierno nacional: «Tenemos que entender cuál es la función: desfinanciar la ciencia es desfinanciar el progreso de una nación; vacunas, experimentos en lo social… eso es muy grave y sobre eso es lo que discutimos».
La cumbre finalizó con la ratificación de que, pese a las restricciones económicas, ambas instituciones mantendrán su compromiso indeclinable: «En este contexto tan complicado, no vamos a dejar de hacer educación pública de calidad; hacer más acciones conjuntas es otra forma de lucha».





