miércoles, 20 de mayo de 2026 La Rioja, Argentina
Economía

Morosidad energética: La Rioja frena suspensiones mientras la deuda de familias crece al 22%

EDELaR reconoce que los impagos de facturas se duplicaron en el último año. El Gobierno provincial implementa medidas de contención como el pago de solo…

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Por Eduardo Nelson German
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EDELaR reconoce que los impagos de facturas se duplicaron en el último año. El Gobierno provincial implementa medidas de contención como el pago de solo la factura vigente para evitar cortes, mientras enfrenta costos de energía que se multiplicaron por diez en compra mayorista

La Rioja enfrenta una crisis de solvencia energética que refleja el colapso del poder adquisitivo de las familias provinciales. La morosidad en el pago de facturas de energía alcanzó el 22% en la provincia, según confirmó Jerónimo Quintela, presidente de EDELaR, en diálogo con Radio La Red. El funcionario reveló que el índice de falta de pago se incrementó más de 100% en el último período, una aceleración que expone la incapacidad de los hogares riojanos para sostener los costos básicos. En respuesta, el Gobierno provincial activó medidas de contingencia que buscan evitar cortes masivos: usuarios con deudas acumuladas pueden mantener el suministro abonando solo la factura del mes vigente, sin necesidad de regularizar saldos previos. La estrategia refleja un dilema estatal: proteger a las familias del colapso o garantizar la viabilidad financiera de la distribuidora. Lo que trasunta de fondo es que La Rioja ya no puede permitirse la normalidad tarifaria.

La morosidad que se duplicó: 22% de impagos en la provincia

El dato más preocupante que proporcionó Quintela fue la velocidad de deterioro. La morosidad aumentó más de 100% en un período relativamente breve, alcanzando hoy el 22% de todas las facturas emitidas por EDELaR en la provincia. Para dimensionar la crisis: si una distribuidora eléctrica típica opera con tasas de morosidad entre el 5% y el 10%, una tasa del 22% indica una población donde casi una de cada cinco facturas no es pagada.

Quintela atribuyó explícitamente esta situación al «alto nivel de endeudamiento familiar». La Rioja, como el país en su conjunto, experimenta una contracción del poder adquisitivo que se refleja primero en servicios esenciales: cuando una familia no puede pagar luz, también ha dejado de pagar otras cosas. La factura de electricidad deviene entonces un indicador proxy del colapso económico de los hogares.

Sin embargo, el aumento de morosidad no es uniforme. Quintela aclaró que la medida de contingencia rige «tanto para el sector residencial como para el comercial e industrial», lo que sugiere que el impago no es un fenómeno exclusivo de hogares vulnerables: pequeños comercios, talleres y pequeñas industrias también dejan de pagar sus facturas.

La medida excepcional: pagar solo la factura vigente

Frente a este panorama, el Gobierno provincial implementó una medida que suspende temporalmente el funcionamiento normal del sistema de cobranza. Aquellos usuarios que adeuden la factura de mayo y mantengan períodos anteriores impagos pueden evitar la suspensión del servicio abonando únicamente la factura vigente.

Esta iniciativa representa una ruptura con la lógica de cobranza convencional. Normalmente, una empresa de servicios suspende el suministro cuando el usuario entra en mora, usando el corte como presión de pago. La medida riojana invierte esa lógica: permite que el deudor siga consumiendo energía sin regularizar su pasivo.

Quintela justificó la medida apelando a un diagnóstico macroeconómico: «Tiene que ver con entender cómo va la situación del país y de esta provincia; el endeudamiento familiar está muy alto y salir de eso le está costando muchísimo a las familias argentinas y riojanas». La afirmación implícita es que La Rioja no puede implementar políticas de ajuste ortodoxo (cortes masivos) porque colapsaría socialmente. El Estado elige entonces absorber la morosidad, apostando a que las familias eventualmente regularizarán sus deudas.

Sin embargo, existe un riesgo moral inherente: si los usuarios descubren que pueden no pagar durante meses sin sufrir cortes, el incentivo a pagar disminuye. La medida de contingencia podría retroalimentar la morosidad en lugar de contenerla.

El congelamiento tarifario: qué se congela y qué no

Un punto de confusión entre consumidores que Quintela tuvo que aclarar públicamente: el congelamiento tarifario que rige hasta el 31 de agosto no congela el monto total de la factura, sino solo el precio de la tarifa.

«Lo que se congela es el precio de la tarifa, no así el monto completo de la factura. Si la familia consume más, defectiblemente le va a venir más, y si consume menos, le va a venir menos», explicó. Esta distinción es crítica porque permite que EDELaR traslade parcialmente los aumentos de costos mayoristas a los consumidores mediante el consumo: una familia que aumenta su consumo de aire acondicionado verá su factura aumentar, incluso con tarifa congelada.

El congelamiento es una medida de contención política, no de protección económica real. Genera la ilusión de estabilidad sin serlo.

El subsidio provincial: quién paga y cuánto

Quintela reveló la estructura de subsidios que sostiene a EDELaR y a los consumidores riojanos. El Gobierno provincial absorbe actualmente:

  • 35% de aumento de costos por parte de la Nación (es decir, el gobierno nacional sube sus precios de venta de energía, y La Rioja absorbe ese aumento)
  • 10% adicional de incremento que el Gobierno provincial absorbe para proteger a las familias

«El subsidio va directamente a los usuarios, no a la empresa EDELaR. Nosotros funcionamos con un balance económico cero, sin ganancias», aseguró el presidente de la distribuidora. Esta aclaración es importante: EDELaR no se beneficia de los subsidios; simplemente los canaliza hacia los consumidores. La empresa estatal opera, teóricamente, en equilibrio presupuestario.

Un dato adicional: «El 60% de las familias de la provincia mantiene algún tipo de subsidio energético en sus boletas». Esto significa que la mayoría de los hogares riojanos depende de transferencias estatales para pagar luz. Sin subsidios, sus facturas serían incosteables.

El abismo de costos: de 1.200 a 13.000 millones en un año

Quintela grafica la presión fiscal que enfrenta EDELaR con una comparación que revela la magnitud de la crisis. La boleta mensual de compra de energía a CAMMESA (la empresa estatal que distribuye energía al mayoreo) fue:

  • Febrero 2024: 1.200 millones de pesos
  • Febrero 2025: 13.000 millones de pesos

El aumento es de casi diez veces en doce meses. Esto significa que el costo de la materia prima (la energía que EDELaR compra) se multiplicó por diez, mientras que la empresa está congelada tarifariamente y enfrenta una morosidad del 22%.

Quintela enfatizó que este aumento ocurrió «a pesar de que hemos bajado el consumo general en la provincia». Es decir, los hogares riojanos están consumiendo menos electricidad (probablemente por el corte de gastos), pero pagan una factura de compra mayorista diez veces mayor. Es un escenario insostenible: menos consumo, más costo de abastecimiento, más morosidad.

La infraestructura en suspenso

Como efecto colateral, el panorama de morosidad y costos crecientes impide que EDELaR ejecute nuevas obras de infraestructura. Quintela indicó que «esta situación, sumada a la morosidad, complejiza la ejecución de nuevas obras de infraestructura». Esto significa que La Rioja no solo no amplía su red eléctrica, sino que probablemente enfrenta dificultades para mantener la infraestructura existente en condiciones adecuadas.

Los decretos regulatorios y las presentaciones judiciales

Al cierre de su intervención, Quintela fue consultado sobre el Decreto 1037 (el que presumiblemente contiene las medidas de contingencia) y sobre presentaciones judiciales realizadas por sectores de la oposición cuestionando su legalidad.

El presidente de EDELaR informó que «los decretos regulatorios se encuentran publicados y difundidos en la web oficial de la empresa» y aclaró que «EDELaR aún no ha recibido ninguna notificación formal por parte de la Justicia». La ausencia de notificación formal sugiere que las presentaciones judiciales están en fase inicial, probablemente requiriendo antes aclaración sobre si existe legitimidad activa para cuestionar decretos provinciales.

Sin embargo, la mención de presentaciones judiciales indica que hay sectores —presumiblemente de la oposición al Gobierno Quintela— que cuestionan la legalidad de las medidas de contingencia. El argumento podría ser que suspender la cobranza de deudas viola principios de sustentabilidad financiera o crea una situación de trato discriminatorio entre deudores.

La trampa sistémica: La Rioja entre la compasión y el colapso

El panorama que emerge es una provincia atrapada en un dilema sin salida: si corta a los morosos, genera un colapso social (decenas de miles de hogares sin electricidad); si no corta, permite que la morosidad se perpetúe y que EDELaR funcione con un 22% de impagos, imposible de sostener indefinidamente.

Quintela está optando por la compasión institucional (permitir que familias endeudadas sigan consumiendo) en lugar del ajuste ortodoxo. Pero esa compasión es también una admisión de derrota fiscal: La Rioja ya no tiene margen para implementar políticas de cobranza normales.

El 22% de morosidad no es un número: es la medida del colapso económico de La Rioja. Una de cada cinco familias no puede pagar luz. El Gobierno provincial responde permitiendo que sigan consumiendo sin pagar deudas previas, una medida que es humanitaria hasta el punto de ser insostenible. Mientras tanto, el costo de compra de energía se multiplicó por diez en doce meses, y EDELaR opera en «balance económico cero» según Quintela, lo que significa que la empresa no genera ingresos para reinvertir, solo para subsistir. La Rioja está pagando los platos rotos de políticas energéticas nacionales que multiplicaron los precios mayoristas, mientras sus ciudadanos se endeudan. El congelamiento tarifario es un espejo: la ilusión de estabilidad en medio de la tormenta. Dentro de pocos meses, cuando expire la medida de contingencia, el Gobierno tendrá que decidir si corta a las familias que no pueden pagar o si continúa absorbiendo un 22% de morosidad. Esa decisión definirá si La Rioja privilegia la sobrevivencia económica de sus hogares o la viabilidad financiera de EDELaR. Por ahora, ha elegido compasión. La pregunta es hasta cuándo puede permitirse hacerlo.

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