El presidente del Congreso Provincial del Partido Justicialista, Fabián de la Fuente, respaldó públicamente las aspiraciones del titular de Edelar. El pronunciamiento sacude la interna oficialista y busca legitimar la postulación del hijo del mandatario frente a los cuestionamientos por «portación de apellido».
La carrera de la sucesión política de cara al 2027 sumó un capítulo de altísimo voltaje en el peronismo riojano. El presidente del Congreso Provincial del Partido Justicialista, Fabián de la Fuente, rompió el silencio de las estructuras orgánicas del partido y bendijo formalmente las aspiraciones del ingeniero Jerónimo Quintela para competir por la gobernación. El contundente aval del jefe del órgano deliberativo del PJ busca blindar la postulación del joven funcionario frente a las resistencias internas y las críticas de la oposición por el peso de su linaje familiar.
«No tiene que molestar a nadie que un joven de apellido Quintela tenga la vocación de ser gobernador», sentenció de manera categórica De la Fuente, instalando una fuerte defensa del derecho legítimo de la nueva generación del «quintilismo» a disputar el poder institucional de la provincia.
La declaración del titular del Congreso del PJ no es un hecho aislado: representa el primer soporte de peso institucional que recibe Jerónimo Quintela tras haber blanqueado sus intenciones y opera como un fuerte mensaje de ordenamiento hacia los sectores internos que miran de reojo la posibilidad de una continuidad familiar en el Ejecutivo.
Antecedentes: la irrupción en la cancha y la «grilla» familiar
El pronunciamiento de Fabián de la Fuente llega días después de que el propio presidente de Edelar pateara el tablero político de la provincia al bajarse del pedestal netamente técnico de su gestión energética para anotarse en la grilla sucesoria del Justicialismo.
«Si dependiera de mí, genera a lo que más puedo aspirar hoy en día es a la gobernación. Aspiro a la gobernación como cualquier político», había manifestado el ingeniero, reconociendo además que no tiene «prisa ni apuro» pero admitiendo que en el pasado debió relegar espacios en pos del consenso.
Este blanqueo de aspiraciones se produce en un marco de fuerte fragmentación y reconfiguración interna dentro del peronismo local, debido a que el actual gobernador, Ricardo Quintela, se encuentra transitando su segundo mandato consecutivo y está imposibilitado legal y constitucionalmente para presentarse a una nueva reelección. Con el mandatario abocado de lleno al armado de su proyecto nacional a través de «Federales Somos Todos» junto a Axel Kicillof, el control del territorio riojano quedó en disputa.
Hasta la irrupción de Jerónimo, la disputa por la gobernación parecía estar centralizada en un fuerte «triángulo» de dirigentas mujeres de la capital y el interior profundo:
Teresita Madera: La actual vicegobernadora, con el manejo del aparato de la Legislatura y la línea directa de la caja fiscal de la provincia.
Florencia López: Senadora nacional y exintendenta de Arauco, con una fuerte y aceitada estructura territorial en los departamentos del interior.
Gabriela Pedrali: Diputada nacional y madre de los hijos de Ricardo Quintela, instalada como un factor de poder autónomo que reivindica el modelo industrial de la provincia y compite con la estructura tradicional de Madera.
¿Fórmula de «puros» o Ley de Lemas en el horizonte?
El aval explícito del presidente del Congreso del PJ a la figura de Jerónimo Quintela acelera los tiempos políticos y profundiza las hipótesis de la dirigencia respecto a la ingeniería electoral que prepara el oficialismo para retener el poder en 2027 frente a la amenaza de La Libertad Avanza, que ya impulsa al diputado Gino Visconti bajo el ala de Martín Menem.
En los búnkeres peronistas se barajan hoy dos lecturas tácticas. La primera hipótesis apunta a que el adelantamiento de Jerónimo y el posicionamiento de la diputada nacional Gabriela Pedrali abren la puerta a una eventual «fórmula de puros» del riñón quintilista para garantizar la transición sin ceder el control del Estado provincial. La segunda lectura, de corte más pragmático, interpreta que la proliferación de candidatos del entorno íntimo del gobernador busca «bajarle el precio» y licuar las ambiciones de los sectores tradicionales de la capital que comanda la vicegobernadora.
Bajo este escenario de atomización, toma fuerza la rehabilitación de la Ley de Lemas. Con este mecanismo, el peronismo podría permitir que Madera, López, Pedrali y Jerónimo Quintela compitan con subtemas propios en las urnas: cada uno sumaría votos para su propio caudal, pero el sistema acumularía el total general bajo el lema del «Partido Justicialista». Con el primer aval orgánico ya otorgado a Jerónimo Quintela por las máximas autoridades del Congreso partidario, la interna familiar y de la dirigencia tradicional entra formalmente en una etapa de definiciones.