El flamante jefe de la fuerza destacó la consolidación del sistema inteligente 911 y sus herramientas de geolocalización exacta para optimizar las respuestas. Además, reconoció el impacto de la crisis socioeconómica en los delitos menores y abogó por una policía «amigable, de proximidad y con rostro humano».
A poco más de un mes de haber asumido la conducción de la fuerza, el comisario general René Molina trazó un balance del presente institucional de la Policía de la Provincia, detalló el funcionamiento de los circuitos técnicos de prevención y ratificó los anuncios de inversión en recursos humanos vertidos por el Ejecutivo provincial en el marco del 435° aniversario de la institución.
«Teníamos el desafío de darle continuidad a un proyecto que veníamos trabajando desde la subjefatura y fortalecer los ejes de trabajo», señaló Molina en diálogo radial, ponderando además el fuerte respaldo político del gobernador Ricardo Quintela y el acompañamiento estratégico de los jefes policiales de Salta, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero, San Luis y Neuquén, una red que calificó como una «garantía para investigar delitos complejos y virtuales que trasponen los límites provinciales».
En lo que respecta al capital humano de la fuerza, el jefe de Policía puso en valor la confirmación de nuevas altas para el segundo semestre: «El gobernador hizo un anuncio muy importante respecto a la incorporación en el mes de agosto de los alumnos que ya han egresado del Instituto de Formación Policial. Esto no solo viene a incrementar el número de efectivos para el servicio en la comunidad, sino que en este contexto económico del país, representa una fuente laboral muy esperada por muchas familias riojanas. No es un gasto; es una inversión en seguridad pública».
Unidades inteligentes y geolocalización: el nuevo estándar del 911
Frente a las demandas de modernización para combatir el crimen, el comisario general detalló que la provincia mantiene un flujo de equipamiento logístico avanzado mediante patrulleros inteligentes integrados directamente a la plataforma del 911, un sistema implementado en 2021 y potenciado por la actual gestión del Ministerio de Seguridad.
Molina alentó fervientemente a la ciudadanía a utilizar el 911 por sobre las líneas corporativas o fijas de las comisarías comunes, explicando las ventajas operativas y la trazabilidad del servicio:
Trazabilidad absoluta: «El sistema graba el audio y registra cada secuencia de forma digital. El receptor toma la emergencia, tipifica el incidente y despacha automáticamente el pedido», detalló.
Geolocalización en tiempo real: Al ingresar el llamado, el software detecta el posicionamiento global exacto del usuario. «Nuestros despachadores cuentan con una cartografía digital donde observan las unidades móviles en circulación y envían de forma directa al patrullero más cercano», especificó.
Fin de las referencias vagas: El jefe policial destacó que, gracias a este circuito técnico, los móviles acuden al lugar sin necesidad de dilaciones operativas: «La unidad va despachada con coordenadas exactas; ya no se pierde tiempo valioso preguntando por referencias de anteriores épocas, como el color de la casa, si hay un árbol o un poste determinado en la cuadra».
Estadísticas delictivas, siniestralidad vial y el factor de la crisis social
Al analizar el mapa delictivo local de acuerdo a los parámetros del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC), Molina precisó que La Rioja se caracteriza por registrar de manera prevalente delitos contra la propiedad (robos y hurtos), manteniendo en contrapartida «una de las tasas más bajas del país en cuanto a delitos graves como homicidios en ocasión de robo».
Consultado de forma directa sobre si la profunda crisis económica y las necesidades sociales insatisfechas se tradujeron en un incremento de los delitos de menor cuantía, el jefe de la fuerza no eludió la problemática:
«Una cosa lleva a la otra. Ante la falta de contención de una seguridad social, cuando el desempleo y la crisis aprietan, lamentablemente hay gente que opta por delinquir o busca opciones que rozan lo irregular. Nosotros tenemos la obligación de seguir velando por la seguridad y por eso doblegamos las estrategias de trabajo: de noche sacamos a circular a cuerpos especiales, unidades motorizadas, infantería y al CAPE por distintos puntos de la ciudad para fortalecer la prevención», argumentó.
Por otra parte, respecto a la alarmante tasa de siniestralidad vial que ubica a la provincia en puestos críticos a nivel nacional, y tras un fin de semana trágico en las rutas y avenidas, el comisario general afirmó que se ejecutan de 12 a 13 operativos nocturnos diarios de alcoholemia y control, donde se actúa con «inflexibilidad». No obstante, apeló a la responsabilidad comunitaria: «Hacemos campañas de concientización y perseguimos la aplicación de la ley, pero la seguridad vial se construye de a dos: nosotros como autoridad y el ciudadano respetando las normas de tránsito, los límites de velocidad y el uso del casco».
Consenso y una policía con «rostro humano»
Hacia el final, haciendo eco de las descripciones que sus subordinados y mandos intermedios realizan sobre su perfil de gestión en el territorio, Molina ratificó su impronta dialoguista y el pedido explícito del Ejecutivo provincial de consolidar una fuerza amigable y cercana al vecino.
«Tengo más de 30 años de servicio y humildemente digo que no voy a cambiar mi forma de ser. Me caracterizo por escuchar a mis compañeros, que son colegas y seres humanos con problemas. Tengo una plana mayor de 13 directores y creo firmemente que las mejores estrategias salen del debate y del consenso mutuo», reflexionó.
«La seguridad es colectiva: policía y comunidad. Por eso instruyo a los mandos intermedios a trabajar en esa proximidad con los centros vecinales y los actores sociales. El policía pertenece a esta misma sociedad; el gobernador siempre nos pide recuperar esa credibilidad y confianza para que el efectivo sea uno más de nuestro pueblo», concluyó.