El gobernador riojano analizó el escenario político tras la cumbre del Norte Grande y dejó una llamativa definición sobre la titular de Seguridad, invocando el pragmatismo peronista. Además, reconoció el ahogo financiero de las provincias y defendió la vigencia de las PASO.
La interna política nacional sumó un capítulo de altísimo voltaje y pragmatismo puro. Tras participar de la cumbre de mandatarios del Norte Grande en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) , el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, analizó las fuertes disidencias en el Gabinete nacional tras el pedido de «objeción de conciencia» de Patricia Bullrich al presidente Javier Milei. Lejos de extremar la confrontación, el riojano sorprendió al abrirle la puerta a la ministra de Seguridad como una eventual «aliada táctica» del justicialismo, apelando a la histórica plasticidad de la estructura partidaria.
«Ella vino de Montoneros, pasó al peronismo, después al PRO, a Juntos por el Cambio y ahora a los libertarios. En algún lado va a recalar», ironizó Quintela en declaraciones radiales al salir del encuentro federal. Al profundizar sobre la viabilidad de confluir en votaciones clave del Congreso, el mandatario apeló a una conocida máxima: «El enemigo de mi enemigo es mi amigo en algunos casos. Como decía el General, a veces hay que tragarse determinados sapos. Yo con ella no voy a compartir bajo ningún concepto los objetivos de fondo , pero puede ser una aliada «.
Asfixia financiera y el regreso de los bonos «Chacho»
Más allá de las llamativas definiciones sobre el tablero de alianzas, el eje de mayor preocupación para el riojano se centró en la severa crisis presupuestaria que sufren las provincias, condicionadas por el arrastre del gasto público y el desplome generalizado de los recursos. De cara al inminente vencimiento de los medio aguinaldos de los trabajadores estatales, Quintela reconoció que a las arcas provinciales «les está faltando la plata», aunque matizó señalando que en el norte ya están «acostumbrados a administrar la pobreza».
Para paliar la pérdida del poder adquisitivo sin financiamiento del Tesoro nacional, el gobernador confirmó una medida drástica de contingencia fiscal: la reactivación en masa de los títulos de cancelación de deuda locales.
«Vamos a sacar los ‘Chachos’ de vuelta y los vamos a tener circulando. El ‘Chacho’ fue exitoso, más allá de que a algunos les guste o no. Obviamente hay protestas de un sector que prefiere recibir todo en pesos , pero vamos a volcar una parte importante a través de este instrumento porque ya está integrado al circuito comercial, al previaje y al turismo local», defendió.
Grietas en el CFI y la defensa de las PASO
La ingeniería financiera local de La Rioja expone el escenario de «estrés fiscal» que el propio Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) detectó en la región. Este ahogo económico dinamitó la uniformidad del bloque de gobernadores, dejando expuestas «diferencias sustanciales» entre quienes resisten las directrices de la Casa Rosada y aquellos de origen peronista —como Osvaldo Jaldo (Tucumán) o Raúl Jalil (Catamarca)— que terminaron facilitando votos clave para el oficialismo nacional en reformas estructurales y laborales.
«No estoy de acuerdo para nada con el comportamiento que tienen ellos y su vinculación con el gobierno nacional. Lamentablemente cada uno hace su propio juego por necesidades de gestión , pero tenemos que fijar reglas de juego claras para volver a recuperar el poder central», apuntó Quintela , ubicando al bonaerense Axel Kicillof como el dirigente «mejor posicionado» para comandar la reconstrucción institucional del espacio.
Finalmente, el mandatario riojano se plantó firmemente en contra de las intenciones de la Casa Rosada de avanzar en la eliminación de las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Tras las estimaciones del Ministerio del Interior, conducido por Diego Santilli, que ponderó el costo de los comicios en unos 250 millones de dólares , Quintela minimizó el impacto fiscal: «Que vistan una cosita y está la plata; a ese nivel es insignificante. Las PASO garantizan un proceso democrático interno transparente para que la sociedad elija la mejor oferta electoral. El Gobierno busca obturar nuestro reagrupamiento porque sabe que el peronismo conserva nombres de peso y con gran experiencia de gestión en todo el territorio», concluyó.




