En una entrevista por streaming, el exlegislador riojano dejó títulos explosivos sobre la intimidad del poder en los años 90. De los elogios a la fisonomía de la expresidenta en prisión a las andanzas de «Chacho» Álvarez.
El exlegislador nacional Jorge Yoma volvió a sacudir el avispero de la política y el espectáculo al revelar intimidades de los pasillos del poder durante los años 90 y los primeros años del 2000. En una entrevista distendida pero picante en el ciclo Revolución, conducido por la periodista Natalia Volosin, el riojano desmitificó un viejo rumor que lo vinculaba con Cristina Fernández de Kirchner, confesó encuentros sexuales dentro del Palacio del Congreso y calificó de «depredador» a un histórico dirigente del Frepaso.
El momento de mayor tensión de la charla se dio cuando Volosin le preguntó a Yoma si alguna vez había «fantasidado» con tirarle los perros a la expresidenta, un mito urbano que sobrevoló la política local durante décadas debido a la buena sintonía que ambos mostraban cuando compartían bloque en el Senado.
«Vos sabés que ella nunca dio lugar a eso… Nunca dio lugar. Quiero ser justo, es una mujer muy digna Cristina, es muy digna», sentenció Yoma, visiblemente incómodo pero tajante, intentando sepultar cualquier especulación.
Sin embargo, el «Negro» Yoma sorprendió al relatar una visita reciente que le hizo a la exvicepresidenta en su lugar de detención, donde cumple arresto domiciliario tras las últimas derivaciones judiciales. «Lo que más me extrañó es verla… tiene 10 años menos. Flaca, joven. Le digo: ‘¡Pero te hace bien la cana!'», lanzó entre risas, provocando la carcajada del panel, y agregó sus deseos de que «en cuanto antes el gobierno peronista que venga subsane esta barbaridad que es la prisión de Cristina».
Pasión clandestina y un «búnker» en Diputados
La entrevista levantó temperatura cuando llegó el momento de hablar de su vida privada. Al ser consultado sobre cuál había sido «el mejor polvo» de su vida, Yoma no dudó en señalar a su actual esposa, aunque aclaró que los inicios de la relación fueron de un alto voltaje clandestino.
«Era todo clandestino porque ella estaba de novia y yo estaba casado. Una clandestinidad tremenda», recordó. El exsenador detalló que el encuentro más memorable de esa época ocurrió en las escaleras del edificio de sus suegros, frente al Parque Chacabuco, cuando él tenía 35 años y ella 24.
Pero la gran revelación llegó inmediatamente después, cuando confesó que las escaleras porteñas no fueron el único escenario de sus aventuras. Ante la insistencia de las conductoras, Yoma redobló la apuesta y admitió haber tenido encuentros íntimos dentro de la Cámara de Diputados de la Nación.
«El Chacho era un depredador»
La confesión sobre el Congreso derivó en el recuerdo de su vecino de oficina de aquellos años en el edificio anexo: Carlos «Chacho» Álvarez, el exvicepresidente de la Alianza y líder del Frepaso.
Yoma no ahorró calificativos para describir las andanzas de su colega de pasillo, a quien definió como un verdadero imán para las mujeres en la época dorada de la política menemista. «Mi vecino era el Chacho Álvarez, que era peor que yo. El Chacho era un depredador… un depredador», disparó con ironía.
Entre risas, el riojano remató la anécdota acusando a Álvarez de tener tanto éxito y «arrastre» entre el personal del Palacio Legislativo que terminaba perjudicándolo en el día a día laboral: «Tenía arrastre… ¡pero me ha afanado las secretarias! El peligro de las secretarias de los diputados era el Chacho», concluyó, dejando una postal descontracturada —y fiel a su estilo— de los años en que la política argentina se definía tanto en los recintos como en los despachos.




