El gobernador riojano puso en funciones a tres nuevos funcionarios clave en la cartera sanitaria. Admitió que la provincia atraviesa un escenario complejo por el recorte de fondos de la Casa Rosada y la creciente demanda social.
En medio del durísimo enfrentamiento político y financiero que mantiene con la administración central de Javier Milei por el reparto de los recursos federales, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, movió las piezas de su gabinete y renovó la cúpula técnica del Ministerio de Salud. El mandatario peronista aprovechó los nombramientos para escenificar la situación de asfixia presupuestaria que atraviesa la provincia norteña y volvió a apuntar, de manera elíptica, contra el severo torniquete fiscal que emana de Buenos Aires.
A través de sus canales oficiales, Quintela formalizó la asunción de tres nombres de peso técnico que de ahora en más monitorearán las áreas más sensibles del sistema sanitario riojano. Se trata de la Dra. Romina Cuello, quien asumió al frente de la coordinación ejecutiva del Plan Provincial de Salud; la Dra. Juliana Juárez, designada como Secretaria de Gestión de Redes Integrales de Salud; y el Dr. Roberto Menem, que desembarcará como Secretario de Planificación, Administración y Finanzas.
La reestructuración en el área de salud no es casual. Ocurre en un contexto de altísima tensión institucional en el que el Ejecutivo provincial viene denunciando el progresivo desmantelamiento de programas nacionales históricos (como el Remediar y el Sumar) y un pasivo de fondos extracoparticipables retenidos que el quinterismo calcula en niveles alarmantes.
«Estamos pasando por un momento complejo, con recursos limitados y una demanda creciente en todo el sistema de salud», diagnosticó el gobernador con tono de trinchera. Sin embargo, apeló al manual de la resistencia territorial que viene pregonando su gestión para empujar la gestión de los flamantes funcionarios: «En estos desafíos es donde se pone de manifiesto la capacidad, la entrega y el compromiso de quienes trabajan por el bien común».
Para la gobernación de La Rioja, blindar el acceso a los hospitales y centros de atención primaria es una prioridad absoluta en su estrategia de diferenciación ideológica frente al modelo de desregulación libertario. Mientras administra la escasez de divisas y evalúa el uso generalizado de herramientas financieras de emergencia —como el bono de circulación local «Chacho» para apuntalar el poder adquisitivo estatal—, Quintela busca dar una señal de ordenamiento puertas adentro.
Desde el entorno del Ministerio de Salud riojano admitieron que la hoja de ruta para el nuevo equipo estará signada por la optimización de los insumos y la contención de la demanda en el interior profundo de la provincia, donde la caída del empleo y el impacto de la inflación en la medicina prepaga volcaron masivamente a nuevos sectores de la sociedad hacia el sistema público de atención.




