La Rioja: Ricardo Quintela institucionaliza una «Mesa Intersectorial» contra las adicciones para disputarle la juventud a las redes delictivas e informales

El gobernador riojano anunció el diseño de un Plan Estratégico sobre Consumos Problemáticos. El giro hacia la contención social comunitaria como respuesta a la falta de fondos para infraestructura masiva y el avance de la vulnerabilidad en las periferias.

LA RIOJA.– En una provincia cuyas finanzas se encuentran severamente condicionadas por el torniquete fiscal de la macroeconomía nacional, la gestión de la crisis social obliga a un repliegue estratégico hacia las áreas más sensibles del territorio. Consciente de que la parálisis de la obra pública y la recesión económica actúan como caldos de cultivo para el deterioro del tejido social, el gobernador Ricardo Quintela movió una ficha clave en el tablero de la contención comunitaria al anunciar el diseño de un Plan Estratégico sobre Consumos Problemáticos.

La iniciativa, articulada a través de una Mesa Intersectorial que reúne a agencias del Estado provincial, cultos, organizaciones civiles y especialistas, busca dotar de un marco institucional orgánico a las demandas de asistencia que proliferan en las barriadas más postergadas de la capital y el interior riojano. Ante la imposibilidad de exhibir grandes inauguraciones de cemento, la Casa de las Tejas se recuesta en la gestión de proximidad y el trabajo en red para suturar las heridas que el avance de las adicciones y la ludopatía digital provocan en las familias de menores recursos.

«Escuchamos al territorio y construimos respuestas concretas para cuidar a las familias y a los jóvenes. El camino es la articulación y el trabajo en red con presencia activa», argumentó el mandatario provincial.

La contención social como trinchera política

El lanzamiento de este plan estratégico no es un hecho aislado. Se complementa de manera directa con las acciones que ministros del riñón quintelista, como Ariel Puy Soria, vienen desplegando en la periferia capitalina a través de la regularización de predios destinados al deporte social. En los despachos de la gobernación manejan diagnósticos preocupantes: la vulnerabilidad económica ha acelerado los consumos problemáticos, un fenómeno que la oposición local de La Libertad Avanza suele utilizar para cuestionar la eficacia de las políticas de desarrollo del justicialismo.

  • Optimización de recursos concurrentes: Ante la escasez de presupuesto para crear grandes centros de internación monovalentes, la Mesa Intersectorial apunta a coordinar la infraestructura existente —clubes de barrio, centros vecinales, iglesias y centros de atención primaria de la salud (CAPS)— para armar una malla de prevención temprana.
  • Disputa por el sentido de la juventud: Para el oficialismo provincial, la juventud de los barrios vulnerables es el sujeto político en disputa. Mientras el mercado informal y las economías delictivas ofrecen salidas rápidas en tiempos de desempleo, el Estado riojano intenta ofrecer un andamiaje de «presencia activa» que devuelva una expectativa de inserción comunitaria.

El blindaje del principal bastión electoral

Detrás de la retórica del «cuidado de las familias», subyace una lectura de estricta supervivencia de cara al mediano plazo. La Capital es el distrito electoral más inestable para el peronismo riojano y el principal receptor del discurso de desregulación y mérito individual que promueve la Casa Rosada a través de Martín Menem. El quintelismo sabe que si el descontento por la crisis material se combina con la anomia social y el desamparo familiar frente al flagelo de las drogas, las barriadas populares podrían volverse definitivamente refractarias al relato oficial.

Al ponerse a la cabeza de la Mesa Intersectorial, Quintela busca escenificar que su modelo de Estado no abdica de sus funciones de protección social, contraponiendo la «solidaridad organizada» a la intemperie del libre mercado que pregona la administración nacional. El desafío para el Ejecutivo riojano será demostrar si la formulación de planes estratégicos y la articulación burocrática logran transformarse en presupuestos concretos y profesionales en el territorio, o si estas mesas de diálogo terminarán siendo apenas un compás de espera institucional ante una problemática social que avanza a una velocidad dramática.