El oficialismo universitario consiguió una amplia mayoría para modificar la «Constitución» de la Universidad Nacional de La Rioja. La reforma extiende los mandatos de las autoridades de tres a cuatro años y abre la puerta a una nueva reelección de la conducción actual.
La Universidad Nacional de La Rioja dio este miércoles uno de los pasos institucionales más relevantes desde su normalización democrática. Con un respaldo cercano al 89% de los integrantes de la Asamblea Universitaria, el oficialismo que conduce la rectora Natalia Álbarez Gómez logró aprobar la reforma integral del Estatuto Universitario, la norma que regula el funcionamiento político, académico y administrativo de la casa de altos estudios.
Más allá del contenido de las modificaciones, el resultado dejó un mensaje político contundente: la conducción universitaria ratificó una mayoría ampliamente dominante dentro de los órganos de gobierno de la institución y expuso la debilidad de los sectores opositores, que no lograron reunir los votos necesarios para frenar la iniciativa.
La reforma había sido presentada por el Rectorado como parte de un proceso de actualización institucional destinado a modernizar el funcionamiento de la universidad y adecuar su estructura a las nuevas demandas del sistema universitario argentino.
Mandatos más largos
Uno de los cambios de mayor impacto modifica el sistema de gobierno de la universidad.
A partir de la entrada en vigencia del nuevo Estatuto, los mandatos del rector, vicerrector, decanos y demás autoridades electivas pasarán de tres a cuatro años.
Desde el oficialismo sostienen que la medida armoniza la normativa de la UNLaR con la mayoría de las universidades nacionales, donde los períodos de gestión ya son de cuatro años.
Sin embargo, el punto que concentró la mayor discusión política fue la cláusula transitoria que establece que los mandatos actualmente en curso no serán computados dentro del nuevo esquema.
En la práctica, esa disposición habilita a las autoridades que hoy gobiernan la universidad a presentarse nuevamente y, en caso de resultar electas, disponer de una posibilidad adicional de continuidad, ya que la modificación no tendrá efectos retroactivos.
Un respaldo político que excede la reforma
Aunque la oposición cuestionó principalmente esa cláusula y no el conjunto de la reforma estatutaria, la diferencia registrada en la Asamblea terminó transformando la votación en una demostración de fuerza política del oficialismo.
Con casi nueve de cada diez asambleístas acompañando la propuesta, la conducción universitaria consiguió convertir una reforma institucional en una ratificación de su liderazgo interno.
Desde el Rectorado destacaron que el nuevo Estatuto incorpora mecanismos orientados a fortalecer la participación democrática, ampliar la representación de los distintos claustros y optimizar la administración de recursos para concentrar mayores inversiones en las funciones sustantivas de la universidad: enseñanza, investigación, extensión y vinculación con la comunidad.
La gestión también argumentó que la actualización permitirá reducir estructuras administrativas, mejorar la eficiencia institucional y adecuar el funcionamiento de la universidad a estándares vigentes en el sistema universitario nacional.
Un nuevo escenario político
La aprobación del Estatuto marca un punto de inflexión para la vida política de la UNLaR.
No sólo redefine aspectos centrales de su organización institucional, sino que consolida el predominio político del espacio que conduce Natalia Álbarez Gómez, que consiguió construir una mayoría capaz de aprobar una de las reformas más profundas de los últimos años.
El resultado también reconfigura el escenario electoral universitario.
Con el nuevo régimen de mandatos y las cláusulas transitorias ya aprobadas, la conducción actual queda en condiciones de proyectar su estrategia política para los próximos años con un horizonte institucional más amplio que el previsto por la normativa anterior.
La sesión dejó así dos conclusiones centrales: una universidad que modifica las reglas de funcionamiento de sus órganos de gobierno y un oficialismo que sale fortalecido tras convertir una discusión estatutaria en una contundente demostración de respaldo político dentro de la principal institución académica de La Rioja.