Alarma en salud: Médicos riojanos rechazan los «Chachos» y denuncian un éxodo masivo a otras provincias

La jefa de Aproslar, Claudia Contreras, advirtió desde Buenos Aires que las cuasimonedas de Quintela representan un «retroceso». Guardias colapsadas, falta de insumos por la caída del plan Remediar y el drama del interior profundo.

La pax social que el gobernador Ricardo Quintela intenta sostener mediante la ingeniería financiera de los «Chachos» sumó un foco de conflicto de altísima sensibilidad institucional y gremial. Desde la ciudad de Buenos Aires, donde participó de la cumbre del Consejo Ejecutivo de la Feprosa, la secretaria general de la Asociación de Profesionales de la Salud de La Rioja (Aproslar), Claudia Contreras, rechazó de plano la intención de la gobernación de volcar los bonos de cancelación de deuda al pago de los salarios médicos. «Para nosotros los Chachos son un retroceso; veníamos logrando aumentos al básico y blanqueos en 2024 y 2025 que mejoraron el aguinaldo, y esto nos hace retroceder cinco casilleros», alertó la dirigente, convirtiéndose en la primera voz del arco estatal en plantarse formalmente contra la cuasimoneda.

El éxodo de especialistas y la barrera de la formación

El malestar de los profesionales médicos se da en un contexto de profunda vulnerabilidad del sistema sanitario del NOA, asfixiado por la pérdida de poder adquisitivo y la falta de incentivos. Contreras denunció que La Rioja hoy ostenta uno de los salarios médicos más bajos del país, lo que detonó una fuga de talentos que ya no solo vacía los hospitales del interior profundo, sino que empezó a desguazar los servicios de alta complejidad en la propia capital.

«El éxodo de profesionales es muy importante. En Mendoza los médicos se cruzan a Chile; a nosotros se nos van a otras provincias porque el salario no contiene a nadie. Hace unos años marchábamos para atraer especialistas al interior; hoy la urgencia es lograr que no se vayan de la capital», graficó la titular de Aproslar.

La precarización y la estrechez de ingresos impactan de lleno en un factor clave para el estándar de la salud pública: la capacitación. La gremialista detalló que el costo para asistir a congresos nacionales o abonar matrículas de especialización se volvió prohibitivo para un profesional riojano, debiendo costear pasajes y hoteles en pesos con sueldos devaluados. «Si queremos un acceso igualitario y de calidad, el gobierno debe entender que la salud requiere inversión real en recursos humanos, no parches», fustigó, marcando que aún quedan 1.300 trabajadores a la espera del pase a planta permanente.

Hospitales al límite por el parate del plan Remediar

Al cuadro salarial se le suma una severa crisis de infraestructura y abastecimiento en los hospitales de referencia, como el Hospital Regional Vera Barros y el Hospital de la Madre y el Niño, cuyas camas de internación se encuentran al límite debido a la alta demanda por afecciones respiratorias invernales.

Contreras le apuntó directamente a la Casa Rosada por el desfinanciamiento total del plan nacional Remediar, cuyos envíos de medicamentos e insumos básicos se encuentran congelados, con promesas de reactivación recién para el mes de septiembre. Sin embargo, la jefa de Aproslar no eximió de culpas a la gestión local y contrastó la respuesta de Quintela con la de otros gobernadores: «Cuando la Nación se retira profundiza la inequidad, pero Chubut, por ejemplo, se está haciendo cargo con fondos propios de los medicamentos. En La Rioja no hay insumos, no hay reactivos y faltan medicamentos básicos en las farmacias oficiales».

Ruidos con Vergara y presión en las guardias del interior

La relación del gremio con el ministro de Salud provincial, Juan Carlos Vergara, entró en una fase de fuerte tensión discursiva. Si bien Contreras reconoció que el canal de diálogo institucional sigue abierto, impugnó la postura de la cartera sanitaria de desentenderse de la pauta salarial bajo el argumento de que es una facultad exclusiva del gobernador. «La Feprosa ya le marcó al ministro que la política salarial de salud debe defenderse y gestarse desde el propio ministerio», replicó.

El eslabón más delgado de la crisis se localiza en las zonas rurales y los comités sanitarios del interior. Ante la alarmante escasez de personal por los traslados y renuncias, Aproslar denunció que jefes de zona y directores hospitalarios apelan a presiones y hostigamiento laboral para obligar a los pocos médicos remanentes a sobrecargar sus esquemas de guardias sin el descanso adecuado. «Estamos viendo un personal abrumado, cansado y con serios problemas de salud mental derivados de la frustración de no tener insumos para responderle al paciente. Hay que cuidar a los que cuidan, y hoy el modelo económico y provincial los está empujando al colapso», concluyó la dirigente.