El ministro de Seguridad de Quintela desplegó tropas especiales en los puntos rojos del mapa de calor de la capital. La advertencia sobre los tiempos de los tribunales y el impacto nacional del narcomenudeo.
El gobierno de La Rioja decidió patear el tablero en materia de seguridad urbana y activó una nueva doctrina de despliegue territorial para mitigar la escalada de conflictividad social en la periferia de la capital. El ministro de Seguridad, Justicia y Derechos Humanos provincial, Miguel Zárate, confirmó la puesta en marcha de los denominados «operativos de saturación sorpresa», una estrategia de intervención simultánea en la vía pública diseñada para sortear los cuellos de botella burocráticos del Poder Judicial de la Nación. «Las investigaciones penales en el ámbito federal llevan mucho tiempo y la justicia va más lenta que la dinámica del delito. Si esperamos cada orden, nos demoramos años en controlar las zonas caliente y la actividad se multiplica», justificó el funcionario de Ricardo Quintela, exponiendo las deficiencias de los tribunales nacionales frente al avance de las redes de microventa.
Infantería y el CAPE en los puntos rojos de la capital
La última de estas razzias de control territorial se concentró en la zona este de la ciudad de La Rioja, abarcando un cordón históricamente estigmatizado que incluye a los barrios Malvinas, Cementerio y Las Ágaves. La irrupción simultánea de efectivos de las comisarías jurisdiccionales junto a los cuerpos de elite del CAPE, Infantería, Investigaciones y la Dirección de Narcotráfico arrojó un saldo de 23 personas demoradas por contravenciones y delitos penales, además del secuestro de dosis de cocaína, marihuana, vehículos sin documentación y dinero en efectivo.
Zárate explicó que estas intervenciones interdisciplinarias no responden a expedientes judiciales previos, sino a pautas operativas basadas en un «mapa de calor del delito» alimentado por denuncias vecinales directas:
«El objetivo es sanear y recuperar espacios públicos, plazas y plazoletas que van siendo tomadas por grupos para el consumo de alcohol o sustancias ilegales, generando un ambiente nocivo. Actuamos en la vía pública bajo facultades de control y requisa; si la policía detecta una flagrancia tras una persecución, tiene la atribución legal de ingresar a los domicilios».
El ministro aclaró que de la masa de detenidos, 22 de ellos respondieron a faltas contravencionales —como disturbios o resistencia armada con pedradas hacia los móviles—, por lo que recuperan la libertad dentro de las 24 horas tras cumplir los plazos procesales ordinarios de arresto.
Alertas tempranas en Pampa de la Viuda e infraestructura rota
La agenda del Ministerio de Seguridad también se vio alterada por la crudeza de la ola de frío invernal que azota al norte argentino y que tiene un correlato directo en las condiciones de transitabilidad vial y la delincuencia. En coordinación con las fuerzas de seguridad del municipio de Sanagasta, la cartera dispuso el cierre preventivo al tránsito del trazado que conecta Pampa de la Viuda debido a la caída de agua nieve, congelamiento de calzada y densos bancos de niebla. El monitoreo satelital busca aplicar alertas tempranas en las rutas 5, 6 y 25 antes de que los automovilistas ingresen a las zonas de riesgo.
Por otra parte, Zárate admitió que el principal talón de Aquiles para el patrullaje preventivo de las cuadrillas policiales en avenidas clave como la 1° de Marzo o la avenida Angelelli es el déficit estructural de alumbrado público en las peatonales de barrios como Santa Justina y Benjamín Rincón.
El funcionario provincial reconoció mantener contacto directo con el intendente de la capital y el área de Servicios Públicos para cruzar los mapas de delito con los baches de infraestructura. No obstante, en un contexto donde el jefe de Gabinete riojano, Juan Luna Corzo, denunció un congelamiento absoluto de las transferencias nacionales, Zárate fue realista respecto al margen de maniobra de las comunas: «El municipio se tiene que ocupar de un sinfín de actividades y la falta de luz no solo propicia el delito, sino que eleva drásticamente la percepción de inseguridad del vecino. Tratamos de articular esfuerzos con los pocos recursos que se tienen», concluyó, reflejando el difícil equilibrio de sostener el control de la calle con las cajas en rojo.