Ricardo Quintela toma distancia de la interna del PJ Nacional y lanza un bono para contratistas de la obra pública

El gobernador de La Rioja aseguró que «ya hay una presidenta» y enfrió sus viejas aspiraciones en el peronismo. En el plano fiscal, defendió el uso controlado de los «Chachos» y anunció la creación de certificados para pagarle a constructoras.

El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, volvió a sacudir el tablero político y económico provincial al anunciar una profundización de su plan de emisión financiera y enviar un fuerte mensaje de repliegue respecto a las disputas por la conducción del Partido Justicialista a nivel nacional.

En diálogo con la prensa, el mandatario provincial ratificó que el reciente incremento salarial estatal inyectará 12.500 millones de pesos al circuito financiero local, una medida con la que busca «alivianar la pesada carga de las familias» ante la pérdida del poder adquisitivo. Respecto a la polémica cuasimoneda riojana, los «Chachos», Quintela aclaró que la provincia se mantiene dentro de los límites de circulación del stock ya emitido, pese a contar con el aval legislativo para estirar la emisión hasta los 35.000 millones de pesos. «Podríamos imprimir mucho más si quisiéramos, pero ponemos en circulación lo que podemos garantizar con certeza», argumentó.

Sin embargo, la principal novedad económica de la gestión provincial radica en la creación de una nueva herramienta financiera destinada a los contratistas del Estado. El gobernador adelantó que estudian la implementación de los Certificados de Cancelación de Deuda, un instrumento diseñado específicamente para destrabar los pagos con empresas constructoras, de asfalto y de vivienda. «Funcionarán como cheques diferidos, con fecha de vencimiento. Las empresas los podrán negociar o utilizar no solo para comprar materiales, sino también para pagar servicios e impuestos provinciales con el respaldo del Estado», detalló tras haberle presentado la propuesta a la Cámara de la Construcción local.

Giro político: renuncia a la pelea nacional y el llamado a una interna «madura»

El dato político de mayor impacto fue el drástico cambio de postura de Quintela frente a la reorganización del peronismo. El riojano, que meses atrás asomaba como uno de los retadores con aspiraciones a conducir el PJ nacional, tomó una evidente distancia de la pelea central y enfrió sus planes de proyección.

«Tenía mucha expectativa en su momento porque quería poner de pie a un peronismo que estaba dormido, apagado y guardado a partir de una competencia interna leal con dos o tres candidatos. No pudimos hacerlo», admitió con resignación. Al ser consultado sobre el escenario actual, fue tajante al señalar que «ya hay una presidenta» instalada y que ahora el objetivo mutó hacia la búsqueda de consenso.

«La unidad no debe ser entendida como un amontonamiento, sino como una unidad de concepción. Hay que dejar los rencores de lado para armar un programa de gobierno que empatrice con la sociedad», evaluó Quintela, descartando de plano una postulación propia para el sillón partidario de la calle Matheu.

De cara a la segunda mitad del año y las discusiones del peronismo riojano, el gobernador exigió «mucha madurez y responsabilidad» para resolver las candidaturas locales. Sostuvo que los procesos internos deben servir exclusivamente «para seleccionar a los mejores compañeros que la sociedad determine que la pueden representar», en un intento por blindar la paz interna en su territorio mientras capea la asfixia financiera que le impone la Casa Rosada.