La Rioja: sin recursos, el peronismo se resigna a la candidatura de Gabriela Pedrali para suceder a Quintela

Bajo un estricto control de los fondos provinciales, el gobernador allana el camino para la diputada nacional; mientras figuras como Fernando Rejal, Florencia López y Teresita Madera ven asfixiadas sus aspiraciones, el Plan Angelelli se consolida como la única caja de campaña.

En los despachos más influyentes del oficialismo riojano circula una premisa que ya nadie discute, aunque por el momento nadie se atreva a oficializarla: la estructura del peronismo deberá encolumnarse y salir a buscar votos para Gabriela Pedrali. La diputada nacional, y madre de los hijos del gobernador Ricardo Quintela, es la figura bendecida por la cúpula provincial para garantizar la continuidad del actual proyecto de poder más allá del 10 de diciembre de 2027.

Este alineamiento automático de la dirigencia justicialista no responde únicamente a la lealtad partidaria, sino a una cruda ingeniería financiera diseñada desde la Gobernación. Quintela ha establecido una severa «sequía de recursos» para cualquier actor que busque asomar la cabeza por fuera de su esquema. Así, mientras el Ejecutivo provincial administra una caja que ronda los 100 millones de dólares mensuales, el grifo se mantiene herméticamente cerrado para la competencia interna.

El repliegue en el Senado y la supervivencia territorial

La asfixia financiera ya comenzó a cobrarse las primeras claudicaciones en la carrera por la sucesión. Los senadores nacionales Fernando Rejal y Florencia López, quienes hasta hace poco tiempo alimentaban aspiraciones para competir por el Ejecutivo provincial, han bajado el perfil de sus pretensiones.

Ambos legisladores cuentan con un paracaídas institucional: sus mandatos en la Cámara alta se extienden hasta el año 2029. Esta garantía les permite ahora concentrar sus esfuerzos en amoldarse a la decisión de Quintela sin perder peso específico. Rejal quedó rápidamente neutralizado al chocar de frente contra la falta de financiamiento, mientras que López recalibró su estrategia hacia una postura defensiva, concentrando su energía política en no perder el control de su bastión territorial, el departamento Arauco.

Este escenario de resignación es un reflejo exacto de lo que atraviesa el resto del ecosistema oficialista. Intendentes y diputados provinciales se encuentran en la misma encrucijada: sin el aval económico del gobernador, cualquier aventura electoral resulta inviable.

La resistencia de Madera y la caja propia de Pedrali

En medio de este disciplinamiento generalizado, la vicegobernadora Teresita Madera asoma como un foco de resistencia latente. Tras tomarse unos días de descanso, desde el entorno de la presidenta de la Legislatura aseguran que ella «no se baja» y que mantiene intacta su ambición de ser gobernadora. Sin embargo, su voluntad política choca contra la misma pared que frenó a sus pares: la ausencia total de recursos para sostener una estructura de campaña que desafíe el libreto oficial.

En contraste absoluto con el resto del peronismo riojano, Gabriela Pedrali goza de una posición de privilegio. La diputada nacional es la única dirigente del esquema quintelista que cuenta con «caja propia» para traccionar su figura. Su principal plataforma es el Plan Angelelli, el programa provincial de desarrollo y hábitat social que le otorga no solo un presupuesto abultado, sino también un despliegue territorial inigualable en los sectores más vulnerables. Con esa herramienta bajo el brazo, y la decisión inquebrantable de Quintela, el camino hacia 2027 parece haber quedado despejado.