La burocracia no da respuesta a las necesidades
Victorina Alfaro y Gustavo Varas, conforman una joven pareja que vive en San Pedro, en el departamento Castro Barros. Ella es costeña y vivió hasta conocer a Gustavo en la localidad de Pinchas.
Gustavo, llegó hace casi dos décadas, proveniente de un pequeño poblado catamarqueño llamado: Londres.
Fruto de su amor, nacieron dos hijos, el varón tiene nueve años y la niñita solo dos años.
Victorina fue a vivir a la casa que ya ocupaba Gustavo. De hecho, ella agradece a la Sra. Lilia Delgado, quién es la propietaria de la vivienda que le ceden de manera gratuita y así tienen hasta hoy un lugar donde vivir.
Vito, como la llama su familia, también cuenta: que ya van dos veces que le piden la casa y esa situación la desespera, pues todavía no tiene a dónde ir…
La necesidad de contar con una vivienda ya fue expuesta ante las autoridades municipales.
Victorina asegura haber presentado los papeles que le pidieron en varias ocasiones, pero la respuesta todavía no ha llegado.
Los que viven en San Pedro, saben lo difícil que resulta trasladarse hasta las oficinas municipales en Aminga, sin embargo la joven madre lo hizo varias veces en su lucha por conseguir un mejor lugar para criar a sus hijos y aún así, la respuesta todavía no llega.
El pueblo tiene varios funcionarios y dirigentes políticos, pero sorprenden las actitudes que estos, aparentemente toman ante el pedido de ayuda por parte de esta familia necesitada.
Llama la atención que dirigentes que ocupan lugares cercanos al intendente, en lugar de acercar el diálogo entre las partes, mas bien alejan a la gente del gobierno municipal y esto lo afirma Victorina al dar a conocer los nombres de los dirigentes que ni siquiera le dirigen la palabra, mucho menos escuchan sus pedidos. Entre los mencionados está el propio Secretario de Gobierno Municipal.
Luego de relatar como es su relación con quienes deberían bregar por el bienestar de todos, Vito comienza a relatar como hace para vivir en medio de varias necesidades.
La casa que habitan tiene dos ambientes, de los cuales solo pueden ocupar para dormir uno.
Existe un pequeño ambiente que solo lo utilizan para resguardar algunas pertenencias, ya que sus paredes están agrietadas y para impedir el ingreso de frio, tierra o de bichos, las han tapado con bolsas plásticas. Las fisuras son claras e importantes y su temor lógicamente que está relacionado con los temblores y las paredes no dan seguridad para quién este en su interior.
En el otro dormitorio deben dormir los cuatro miembros de la familia. Por ahora la pequeña de dos años puede dormir con sus padres.
La habitación que ocupa la familia no tiene una puerta que da hacia el lado este, para reemplazarla, colocaron un cartón que por ahora protege aunque sea un poco del frio, pero en la época de lluvias representa un gran problema cuando ese cartón se moja….
Toda la casa tiene techo de ramas, el piso es de tierra y solo donde duermen, tiene contrapiso.
Hay varas que están quebradas y apuntaladas, otras ya fueron reemplazadas y otras representan un constante y permanente peligro.
Fuera de la casa está ubicado el baño. Se debe aclarar que es ese módulo de hormigón al que también conocemos con el nombre de: “letrina pre moldeada”, donde solo hay lugar para el inodoro y con una chapa se han construido la puerta. Este “baño” no cuenta con agua corriente por lo tanto tras su uso se hace necesario agregarle agua utilizando un balde.
Para que la familia pueda reunirse en torno a la mesa, solo pueden hacerlo en una galería abierta, solo allí pueden porque no existe otro lugar cubierto.
Vito, cocina en un ambiente que está retirado unos metros de la casa, la emplea como cocina y la misma no tiene instalación de ningún tipo. En el piso enciende el fuego y calienta el agua en una lata, la que utiliza para todo, incluso para bañarse.
Una de las paredes solo tiene la mitad, es por ese motivo que debieron recurrir a cubrir los metros que faltan con el material que se utiliza en cajas tetra brick.
En la cocina se observa el peligro que representa el techo, las varas deben soportar demasiados kilos de tierra y cada temporada que pasa agrava la situación.
En esta misma cocina, Vito hace fuego y baña a sus hijos utilizando un fuentón que coloca en el piso cerca del fuego para evitar que se enfríen demás sus pequeños cuerpos. Los adultos deben hacerlo con las incomodidades que la necesidad supone.
Encontramos agua potable en un solo lugar, la canilla está ubicada en el patio de la misma, se encuentra conectada directamente a la red y no poseen tanque para almacenar la misma.
Gustavo no tiene un trabajo formal, solo temporal.
Victorina percibe $ 420,00 por medio de la Asignación Universal por Hijo, que otorga el gobierno nacional. También recibe los ticket del Programa A la Mesa en Familia que el Gobierno de la Pcia. Entrega mediante el área de Desarrollo Social y nada más llega a este hogar. Victorina y Gustavo, aún hoy están esperando una solución definitiva, siguen esperando la respuesta que hasta hoy no ha llegado.
Esta joven pareja sueña, con tener una casa digna para sus hijos y para disfrutarla en familia.
Fuente: El Diario de la Costa
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