Teresita Madera salió con los tapones de punta contra el ministro de Economía tras sus duros ataques al gobernador riojano. Se alineó con Pedrali y Quintela para denunciar el «abandono» de la Casa Rosada y defender el rechazo al RIGI.
El enfrentamiento abierto entre el gobierno de La Rioja y la administración de Javier Milei sumó un nuevo foco de conflicto con la irrupción de la vicegobernadora riojana, Teresita Madera. En medio de la fuerte escalada dialéctica desatada entre el mandatario provincial, Ricardo Quintela, y el ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, la número dos del Ejecutivo local salió a fijar una postura intransigente frente a lo que el peronismo norteño califica como un intento de asfixia financiera centralista.
“Quieren provincias obedientes, en silencio y de rodillas. Nosotros elegimos una Rioja de pie, defendiendo sus recursos, sus derechos y la dignidad de su gente”, disparó Madera a través de sus redes oficiales. Su intervención no hizo más que blindar políticamente la estrategia de trinchera que el riojanismo adoptó frente al Palacio de Hacienda.
Tácticas de abroquelamiento y resistencia local
La reacción de Madera funcionó como el tercer eslabón de una contraofensiva en tándem que comenzó con las críticas de la diputada nacional Gabriela Pedrali —quien tildó a Caputo de «amenaza» por su historial de endeudamiento— y que continuó el propio Quintela al ratificar que investigará judicialmente la gestión del ministro si el PJ recupera la conducción nacional.
En su descargo, la vicegobernadora buscó nacionalizar el reclamo y plantearlo en términos de resistencia social:
- Frente al ajuste: Pidió «más compromiso» institucional para sostener las estructuras de asistencia local.
- Frente a los ataques: Convocó a la «unidad» del peronismo y del Norte Grande ante las arremetidas discursivas de la Casa Rosada.
- Frente al abandono: Reclamó «más Estado presente», un concepto que choca de frente con la matriz ideológica y el plan de déficit cero del gobierno libertario.
El RIGI en el ojo de la tormenta
La discusión de fondo sigue siendo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Caputo había acusado formalmente a Quintela de actuar como un «matón de barrio» y de «privar a los riojanos de más empleo y mejores salarios» por no adherir a la normativa nacional.
Sin embargo, el bloque oficialista riojano se muestra abroquelado en el rechazo total. Al igual que Madera, el gobernador Quintela reafirmó en las últimas horas que el RIGI es, bajo su óptica, un «plan sistemático para facilitar el saqueo de las riquezas y los recursos naturales». Desde el entorno de la gobernación insisten en que, a pesar de la retención de los fondos extracoparticipables que consideran «ilegal», la provincia mantendrá las tarifas congeladas, las obras provinciales y el boleto estudiantil como muestras de autonomía política frente a la presión del gobierno central.




