Sociedad

La salud de Menéndez dilata el juicio por los mártires de Chamical

Por Eduardo Nelson German · 23 de agosto de 2012 · 18:45

La salud del represor Luciano Benjamín Menéndez dilató este jueves la continuidad del juicio por el cual está siendo juzgado por los asesinatos de los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longueville, ocurridos durante la dictadura militar. 

Menéndez está siendo juzgado junto a Luis Fernando Estrella y Domingo Benito Vera.

En declaraciones a Radio Fénix, el abogado de la Secretaría de Derechos Humanos, Pablo Ramiro Fresneda, anunció que presentará un perito para conocer la salud del represor.

Menéndez fue internado en la mañana dele jueves en el hospital “Enrique Vera Barros”, tras haberse descompensado en la segunda jornada del juicio, por lo cual los jueces dispusieron un cuarto intermedio para la tarde del mismo jueves.

Sin embargo, el hospital elevó un informe sobre el estado de salud, donde manifiesta que el represor debe continuar internado. A raíz de ello, el Tribunal recibirá otro informe médico este viernes por la mañana, para definir si continúa el juicio contra Menéndez.

Una de las posibilidades que maneja el Tribunal Oral Federal de La Rioja es que podría suspender el juicio contra Menéndez por razones de salud, pero continuar el mismo contra Estrella y Vera, a partir de las 9 del viernes.

Esta última alternativa fue presentada por el abogado Carlos Cáceres, representante de Menéndez.

En el juicio oral se investiga el asesinato de los sacerdotes ocurrido el 18 de julio de 1976.

Aquel día de julio, un comando de la policía provincial se apersonó en los en la casa parroquial de la Iglesia El Salvador, en la localidad de Chamical, donde los secuestraron y los llevaron hasta la base de Chamical de la Fuerza Aérea Argentina donde los interrogaron y los torturaron.

El 20 de julio sus cuerpos baleados aparecieron a siete kilómetros de Chamical, con los ojos vendados y las manos atadas.

Según se indicó en el comienzo del juicio, los secuestradores que se habían presentado como miembros de la Policía Federal, “respondían lineamientos trazados” por el cuerpo del ejército que conducía Menéndez.

Murias, Longueville y un laico, Wenceslao Pedernera, acompañaban la misión pastoral del obispo Enrique Angelelli, quien también fue asesinado por la dictadura en un sospechoso accidente de tránsito.

Una semana después de las muertes de los sacerdotes, Pedernera, comprometido con la Iglesia y la asistencia a los más necesitados, apareció muerto brutalmente en Chilecito.

Murias era un sacerdote franciscano cordobés, del pueblo de San Carlos Minas, que se dedicó al trabajo comunitario en zonas carecientes.

Al ser trasladado a La Rioja, trabajó codo a codo con Longueville, sacerdote francés que había llegado en 1970 a Corrientes, y dos años después se acercó a Angelelli para ejercer en Chamical su proclamada opción por los pobres.

El juicio se ha caracterizado por las dilaciones que el jueves pasado hicieron que todo comenzara a las 20, tres horas más tarde de lo que estaba previsto, tras una primera postergación de las 9 a las 17, para que asistan los tres imputados.