La presidenta Cristina Kirchner suele decir que quiere aumentar el valor agregado de las exportaciones, aunque parece no tener claro el concepto. Pareciera querer decir, más bien, que le gustaría que en las ventas al exterior tuvieran más participación bienes que valieran más por unidad.
Decir que el grano de soja no tiene valor agregado es un error. La semilla vale muy poco. Muchos productores ni siquiera la compran. Un ciclo después puede valer 600 dólares la tonelada. Casi todo ese valor «se agregó». Podrá decirse que no es mucho. Una tonelada de automóvil puede valer entre 10.000 y dos millones de dólares o incluso mucho más. Pero las partes con las que se hace un automóvil son costosas. El valor que agrega el proceso de producirlo puede ser proporcionalmente menor que en la soja, que se volvió muy rentable.
El Indec acaba de publicar un trabajo en el que se ven las exportaciones por país de destino, por provincia de producción, por valor y por peso, entre otras variables. Son datos de 2011, pero sirven para sacar conclusiones. No sorprende que si se toma el valor total exportado sean Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba las que más dólares aportan. De allí salen «subproductos oleaginosos de soja», aceites de soja y la soja misma, tres de los cuatro bienes que más divisas producen por la exportación. El otro son los vehículos automotores.
Según el diario La Nación, la «tonelada promedio» exportada por la Argentina costó un poco menos de US$ 829 en 2011. Y Buenos Aires lo superó, con US$ 991, mientras que Córdoba, con 647,4, estuvo por debajo. El podio del valor por tonelada exportada no pertenece ni a las productoras sojeras, que en algunos casos como Córdoba y Buenos Aires también tienen fuerte presencia de automotrices. Es para las que tienen gran participación de la minería a cielo abierto: San Juan, La Rioja y Catamarca. La provincia del gobernador Gioja generó en 2011 poco más de US$ 3060 por tonelada. Por eso salta al considerar el valor por peso al primer puesto, aunque contando el total de divisas generadas está en el sexto. Catamarca está décima en el total generado y La Rioja, 24a. Seguramente los montos y el puesto en la tabla general mejorarían mucho si se pusieran en marcha los proyectos de inversión pendientes por alrededor de US$ 4500 millones.
El «yuyo», como llamó alguna vez la Presidenta a la soja, generó en 2011 no menos del 25% de los ingresos de divisas por ventas de bienes. Pero los subproductos oleaginosos requieren muchas toneladas para quedarse con el primer puesto. Apenas promediaron 369,2 dólares por tonelada. Las piedras y los metales preciosos vendidos a otros países constituyeron lo más caro por peso. Cada tonelada cotizó a más de US$ 3,8 millones.
Los países a los que se exportaron las toneladas más costosas fueron San Marino, Suiza y Papúa y Nueva Guinea. El podio de los principales compradores a la Argentina lo ocupan Brasil, China y Chile, en ese orden. El mayor socio del Mercosur se llevó el 21% de las exportaciones argentinas; China, el 7%, y Chile, el 6. La «brasildependencia» y la «sojadependencia» son notables. Lo que compró Brasil promedió US$ 1447,7 por tonelada. Bastante mejor que los otros dos integrantes del podio, que pagaron promedio 584,7 y 762,5 dólares.
Lo peor de todo es que de las cosas más caras que exporta la Argentina por peso son bienes que llegaron del exterior y se volvieron a enviar sin hacerles casi nada. Es decir, casi sin agregarles valor, según parece. Son los bienes generados en el exterior los que promediaron más de US$ 14.000 la tonelada. El Indec los define como «productos importados por la Argentina que salen del país sin haber sufrido transformación alguna o que no han tenido agregados sustanciales de industria nacional».



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