La minería a cielo abierto, una deuda ambiental del país

En un nuevo aniversario del Día Internacional de la Tierra, se hizo un análisis sobre los cinco problemas más urgentes que afronta la Argentina en este terreno. Los vecinos autoconvocados de Famatina, Chilecito, Andalgalá, Tinogasta o Los antiguos, por mencionar algunos pueblos, siguen denunciando la complicidad entre las mineras y los gobiernos. INFORME PROYECTOS EN LA RIOJA7014-a1

A propósito de la reciente conmemoración del Día Internacional de la Tierra, celebrado el 22 de abril para crear conciencia sobre las cuestiones ambientales del planeta, see hizo un rápido diagnóstico que advierte que aún estos temas no son prioridad para los gobiernos del mundo, y la Argentina no es la excepción.

Hace diez años que el país debería contar con informes anuales sobre el estado del ambiente y la sustentabilidad realizados por el Poder Ejecutivo Nacional, tal como lo ordena la ley general del ambiente. Pero ese informe no existe ni se ha presentado al Congreso Nacional en todos estos años, aunque los problemas ambientales son varios. Por ese motivo, el diario La Nación hizo un breve repaso de las cuestiones ambientales que hoy afectan a la Argentina.

Desde fines de 2011, el conflicto por la construcción de una mina a cielo abierto para la extracción de oro en el cerro Famatina, en la precordillera de la provincia de La Rioja, puso en relieve que la explotación minera no era un tema menor para la Argentina, que ocupa el sexto puesto mundial por potencial de producción y el segundo por oportunidades de inversión.

En los últimos 20 años, la actividad ha tenido un crecimiento exponencial, impulsada principalmente por el oro y la plata. Tan sólo entre 2002 y 2011 la producción se expandió en un 841%, de 3.365 millones de toneladas a 31.652 millones de toneladas.

En todo el país, la lucha de las asambleas y ONG ambientalistas contra la minería metalífera a cielo abierto se mantiene latente, mientras vecinos autoconvocados de Famatina, Chilecito, Andalgalá, Tinogasta o Los antiguos, por mencionar algunos pueblos, siguen denunciando la complicidad entre las mineras y los gobiernos.

Actualmente, Greenpeace lleva adelante una campaña con más de 210.000 adhesiones para que San Juan prohíba la explotación minera para la extracción de oro en la Reserva San Guillermo.

Pero a esta práctica también se suma una nueva técnica denominada Fracking, que consiste en la inyección a presión de algún material (en general agua con arena y productos químicos) en el terreno con objeto de ampliar las fracturas existentes en el sustrato rocoso que encierra el gas o el petróleo, para favorecer su salida hacia el exterior. A los ambientalistas les preocupa los miles de millones de litros de agua necesarios para la explotación, la posible contaminación de los acuíferos y la posibilidad de que se produzcan pequeños sismos.

Las otras preocupaciones

Las últimas inundaciones, y sobre todo las muertes, sufridas en la ciudad de Buenos Aires y en La Plata pusieron en relieve la falta de obras hidráulicas, pero sobre todo la necesidad de una planificación urbana que contemple los cambios climáticos.

La gestión de los residuos sólidos urbanos (RSU) es uno de los problemas estructurales más importantes con los que tiene que lidiar la ciudad de Buenos Aires, que entierra a diario más de seis mil toneladas de basura.

Pasan los años y el Riachuelo sigue contaminado. Aunque ha habido algunos avances, según Greenpeace sus aguas tienen los mismos niveles de contaminación que hace cinco años.

En la Argentina, la merluza ha sido históricamente el recurso pesquero más importante. Por esta razón, en los últimos veinticinco años ha disminuido entre un 60 y un 80% debido a que las tasas de explotación superan ampliamente la capacidad de la especie para recuperarse. Pero hoy, momentáneamente este problema cedió para darle otro protagonismo de índole económica y social.