Aunque haya sido combatido, el gobierno lo necesita para que la oposición no se lleve una victoria en las legislativas. La indiferencia ante el acto electoral genera un sinnúmero de versiones, previo a la presentación de las listas que participarán de las internas y luego de las generales de octubre.
¿Qué tienen en común Ricardo Quintela y Sergio Massa? Que ambos son jefes comunales: uno de la capital riojana y el otro del partido de Tigre. Pero los une algo más: son los dos políticos más requeridos por el peronismo.
Quintela tras haber sido combatido por el gobierno provincial, es el único que puede enfrentar dignamente a la verdadera oposición en las elecciones legislativas, según los sondeos de la Casa Rosada, Casa de Gobierno, Residencia Oficial, Finca La Seis, y todos los bunker políticos.
Massa tiene similitud en casi todo, ya que podría ser el hombre de Cristina Fernández de Kirchner para contener un triunfo de Francisco de Narváez en la provincia de Buenos Aires.
La indiferencia del intendente riojano con el proceso electoral ha provocado que dentro de su espacio, como en la Casa de las Tejas, se generen un sinnúmero de versiones, aunque ya les haya transmitido en público y privado que no está “con ganas” para ser candidato testimonial a diputado nacional, previo a la presentación de las listas que participarán de las internas y luego de las generales de octubre.
Mientras que de sectores interesados dibujan el armado electoral del peronismo, ya que unos dicen que todo el gobierno se pondría detrás de Quintela, otros sostienen que el propio gobernador le abriría las puertas del Gobierno y hasta otros afirman que al quintelismo le dejarían vía libre en la Capital por las bancas provinciales, lo cierto que el intendente con su silencio desvanece cualquier negociación.
A Quintela como a Massa no pasan el trago del mal trato que han tenido, aunque hayan sido socios de las administraciones que conducen ya sea la provincia, como el país.
El intendente no olvida los embates judiciales luego de disposiciones municipales, a través de las ordenanzas respectivas, o el recorte de fondos, que solo perjudicó a los habitantes de la Capital. Sin hablar de los intendentes paralelos y fundamentalmente, el dolor político de Quintela es que Luis Beder Herrera haya premiado políticamente a los perdedores de todas las elecciones.
Quintela no se olvida que el gobernador entró al despacho del ex mandatario Ángel Maza por el trabajo territorial de su sector y que en las urnas venció a todos los candidatos que hoy son ministros, pese que no le fue bien cuando intentó llegar a la Gobernación.
Por este motivo, Quintela se transformó en el Sergio Massa del peronismo riojano, ya que ningún ministro pudo traducir los millones de pesos que manejó en votos, que hoy se necesitan para contrarrestar el enojo de la gente ante los comicios legislativos, mientras que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner presiona para que el peronismo se quede con las dos bancas en la Cámara de Diputados.



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