En éste se explica que en una conversación con otros agentes “diplomáticos”, el nuncio asegura haberse entrevistado con Jorge Rafael Videla y Roberto Viola para exponerles formas para evitar “fricciones” entre el Gobierno y la Iglesia.
En un cable secreto fechado el 31 de agosto de 1976, un agente norteamericano envía información al departamento de Estado estadounidense sobre la posición del nuncio papal con respecto a la muerte de Enrique Angelelli y otros sacerdotes asesinados.
Según el diario catamarqueño El Esquiú, en éste se explica que en una conversación con otros agentes “diplomáticos”, el nuncio asegura haberse entrevistado con Jorge Rafael Videla y Roberto Viola para exponerles formas para evitar “fricciones” entre el Gobierno y la Iglesia. Una de esas condiciones eran mejorar la temática de los derechos humanos, además de que el Gobierno debía “mantenerse alejado de los negocios de la Iglesia, ni juzgar a curas con criterio militar, y en caso de sospecha se debía consultar al superior, ya que desde la institución no se busca refugiar a sacerdotes involucrados en actividades ilegales”.
En el caso Angelelli, el nuncio asegura que si bien tiene por seguro que Murias y Longueville fueron asesinados, no tiene certezas con respecto al deceso del obispo de La Rioja y “tiende a creer la versión del accidente vial fatal”. En otro cable del 1º de septiembre, un agente indica que el obispo habría sido asesinado por un “escuadrón de la muerte derechista”.
La violenta muerte del obispo de la diócesis de La Rioja Enrique Ángel Angelelli Carletti, acaecida el 4 de agosto de 1976, será juzgada finalmente en los días finales de octubre de este año, más precisamente el 28, tras 37 años de esperas y dilaciones. De los cinco imputados que fueron procesados por el juez federal riojano Daniel Herrera Piedrabuena, solamente tres llegan al debate oral y público que tendrá en su tribunal a los magistrados José Quiroga Uriburu, Carlos Lascano y Juan Carlos Reynaga.
En noviembre de 2011, los represores Luciano Benjamín Menéndez, y los fallecidos Jorge Rafael Videla y Albano Harguindeguy fueron procesados -se les dictó la prisión preventiva- y se sumaron a los dos imputados previos: el comodoro Luis Estrella y el ex agente de inteligencia de la policía de La Rioja, Juan Carlos “La Bruja” Romero. Los tres imputados sobrevivientes llegarán al juicio para enfrentar una acusación penal por el homicidio de monseñor Angelelli y el intento de homicidio del sacerdote Arturo Pinto, testigo clave del caso ya que sería quien puede corroborar que la muerte del obispo no fue un accidente vial.
Punta de los Llanos
Según la versión oficial brindada por las autoridades y aceptadas por la jerarquía eclesiástica en su momento, según varios cables secretos difundidos por Wikileaks a los que pudo acceder El Esquiú.com, la muerte de Enrique Angelleli se produjo en un accidente vial fatal en inmediaciones de la localidad riojana de Punta de los Llanos, cuando el obispo y el cura Pinto -quien manejaba el coche- volvían de una misa celebrada en la localidad de Chamical en homenaje a los dos sacerdotes asesinados en julio de ese año, Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville.
Según la versión de Pinto, en la citada locación un automóvil Peugeot 404 los encerró deliberadamente y provocó que tras varios metros de maniobras, el coche de los sacerdotes volcara. Pinto relató que tras haber permanecido inconsciente, finalmente vio el cuerpo de Angelleli a poca distancia con signos de lesiones graves en la nuca.
Posteriormente la autopsia del cuerpo confirmó la quebradura de varias costillas y determinó que la causa de la muerte fue una fractura en forma de estrella en la nuca, correspondiéndose la herida con un golpe de elemento contundente en el hueso occipital.
La Justicia riojana de turno recibió los informes que indicaban que todo había sido un accidente de tránsito y la investigación fue cerrada bajo esa carátula.
Según la información de la investigación, Angelelli fue ultimado ya que desde julio de 1976 había investigado por cuenta propia la muerte de Murias y Longueville, logrando recabar una importante cantidad de información -que llevaba en una carpeta personal el día del “accidente”- señalando a altas autoridades de diferentes estamentos como presuntos implicados en el caso. El juicio por la muerte de estos dos curas terminó meses atrás, condenando a Luciano Benjamín Menéndez por la muerte de los dos sacerdotes.
En 1986, la causa de Angelelli fue reabierta por otro juez de La Rioja, pero la causa volvió a quedar trunca en 1990, con la Ley de Punto Final. En 2005, derogadas ésta y la ley de Obediencia Debida, la causa fue abierta una vez más y para el año 2009 María Elena Coseano, sobrina del obispo, se presentó como querellante en la causa junto con el obispado de La Rioja y las secretarías de Derechos Humanos de La Rioja y de la Nación. En 2012 finalmente la causa fue elevada a juicio.



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