El bederismo deberá afrontar los dos próximos meses en el peor de los climas políticos. Se le hará muy difícil revertir los resultados en Capital, como en Chilecito y Famatina debido que su dirigencia carga solo derrotas en sus mochilas. Y lo peor de todo es que son solo vistos por su crecimiento patrimonial descomunal en una tierra de pobres.
El gobierno no puede asumir el rol del que el otro tiene la culpa por la derrota. Es muy básico hablar que el quintelismo está detrás del primer triunfo de la alianza Fuerza Cívica Riojana. En los principales departamentos, el bederismo perdió y las perspectivas no son las mejores para octubre.
Hay un fracaso de la dirigencia oficialista en la Capital, como de los sobrinos en Chilecito. En el primero de los casos, los “intendentes paralelos” no son creíbles para la sociedad, ya que no alcanza con pintar fachadas, mientras que las políticas reales del Estado están en terapia intensiva.
De qué vale que se haga miles de erradicaciones de ranchos cuando el problema estructural, que es la pobreza, seguirá aunque ahora con un mejor techo.
Como se puede anunciar un Superdomo cuando el 80 por ciento de los riojanos son pobres, según reconoció el propio gobernador. O apropiarse de terrenos para que un magnate llegue para construir un hotel casino.
Lo menos que deben hacer todos que están dentro, aliados, y operan bajo la sombra en el gobierno, es presentar la renuncia, para que el líder el proyecto respalde o no a cada uno de ellos. Hoy corre como pólvora el operativo “Chau Beder”, que no es solo una frase, tras las elecciones que le costará muy caro al bederismo ante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
La sociedad desde el domingo aprendió que se puede contra el gobierno o mejor dicho contra el poder de turno, más allá de la estructura en todo los ámbitos y las loas comunicacionales.
Para la Casa de las Tejas, los dos próximos meses no serán los mejores, ya que se le hará muy difícil revertir los resultados en Capital como en Chilecito y Famatina debido que no tiene dirigencia potable para hacerlo. Todos cargan en sus mochilas solo derrotas o son vistos por su crecimiento patrimonial descomunal en una tierra que se dijo que no hay indigencia, pero la realidad es totalmente opuesta.
Ministros, secretarios, directores, presidentes y directorios de SAPEM, responsables de multimedios de comunicación, los “monjes negros” (que hacen negocios desde la oscuridad con el Estado), dirigentes y todos aquellos que de una u otra forma tiene un respeto político por Luis Beder Herrera tienen que asumir con su renuncia la derrota, porque más allá del porcentaje animó a un pueblo manso.
Beder Herrera debe dejar de gobernar desde un teléfono celular y tomar el timón de la situación. Volver a la Casa de Gobierno a donde lo pusieron el 64 por ciento de los riojanos y dejar de premiar a perdedores de la política, por el simple hecho que pueden molestar a sus ocasionales adversarios.
Hoy el gran problema que tiene el gobierno es que van por él y son todos esos sectores que han sido excluidos por encima que las elecciones de octubre son legislativas.
La ilusión que las colectoras de candidatos a diputados provinciales van a sumar es mentirse asimismo, ya que los votos son lo que se han conocido hasta el momento. Además los virtuales candidatos son avejentados dirigentes o jóvenes ilusionados de ser como los viejos por su buen pasar.
Hay un voto duro o mejor dicho un voto anti Beder, anti Cristina, anti sistema de gobierno, anti nuevos ricos del poder, que se ha instaurado en la comunidad que puede poner en serio riesgo la vida institucional de la provincia.
Hasta en el PJ deberían poner a disposición la renuncia, ya que una nueva derrota podría ser el principio del fin.



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