La presidenta Cristina Kirchner los convocó a todos a su despacho, por separado, recibió sus informes y comenzó a analizar medidas para hacer anuncios durante la campaña con el objetivo de revertir la derrota del Frente para la Victoria (FPV) en las primarias del domingo último.
La Casa Rosada registró ayer un desfile incesante de ministros y funcionarios, especialmente del equipo económico. La presidenta Cristina Kirchner los convocó a todos a su despacho, por separado, recibió sus informes y comenzó a analizar medidas para hacer anuncios durante la campaña con el objetivo de revertir la derrota del Frente para la Victoria (FPV) en las primarias del domingo último.
Entre ellos, se analiza la suba del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias para trabajadores en relación de dependencia, según comentaron a LA NACION funcionarios en Balcarce 50. Sería un eje central para mejorar sus chances en las elecciones legislativas del 27 de octubre próximo.
La principal duda respecto de esa decisión consiste en la viabilidad fiscal. «No sabemos si aguantan los recursos», comentó un allegado a la Presidenta. «Lo de Ganancias se está analizando», agregó un ministro. Se trata del mismo reclamo de las dos CGT: la oficial, de Antonio Caló, y la opositora, de Hugo Moyano.
El diputado Carlos Kunkel, que aspira a su reelección en octubre, confirmó ayer que habrá anuncios por cadena nacional en las próximas semanas. La Presidenta viajará hoy a la tarde a Río Gallegos con su hijo, Máximo Kirchner, y regresará el lunes por la tarde. Seguramente estudiará los informes de sus ministros para tomar decisiones durante el fin de semana largo.
Su intención es generar un impacto electoral en la clase media que les dio la espalda en los últimos comicios a ella y a sus candidatos, entre ellos el bonaerense Martín Insaurralde, que también estuvo ayer en la Casa Rosada.
En medio del nerviosismo general, ayer se vio entrar con gesto adusto a varios ministros al despacho presidencial en forma sucesiva: Hernán Lorenzino (Economía), Carlos Tomada (Trabajo), Julio De Vido (Planificación), Débora Giorgi (Industria) y Juan Manzur (Salud), que también es candidato a diputado en Tucumán.
También acudieron el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, que aportó un informe sobre los recursos; el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno; el viceministro de Economía, Axel Kicillof, y la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont.
«Medidas económicas va a haber. Lo más comentado es la suba de Ganancias», confió a LA NACION otro allegado a la Presidenta. En las provincias, hasta los candidatos del PJ kirchnerista comenzaron a hablar de la agenda económica en forma crítica hacia la Casa Rosada.
Es urgente dar un golpe de timón y el más explícito fue Kunkel, que, según consignó la agencia DyN, advirtió que «lo va a anunciar la Presidenta cuando lo considere oportuno por la cadena nacional, para que todos los medios tengan igualdad de oportunidad para difundirlo».
También ayer y anteayer hubo fuerte presencia en el Gobierno de candidatos y gobernadores del PJ, preocupados por las inesperadas derrotas en sus distritos. Iban a pedir orientación acerca de si el tono de la campaña de Cristina Kirchner sería crispado como el de su discurso de anteayer o si se iba a moderar, como reclaman en voz baja por los pasillos.
La respuesta que recibieron fue desalentadora. «Ése es el discurso oficial», se les dijo, pese a que muchos funcionarios estaban asustados por las consecuencias de esas palabras y de los mensajes por Twitter.
La Presidenta negó anteayer en Tecnópolis la derrota electoral del Frente para la Victoria, subrayó que había ganado en la Antártida y en la comunidad qom, y advirtió que dialogará con «los titulares» de los bancos, la industria y los sindicatos, y no con «los suplentes», que para ella son los candidatos opositores, especialmente los del Frente Renovador, de Sergio Massa, a los que considera meros delegados de las corporaciones.
Una muestra de la preocupación de los funcionarios fue Arturo Puricelli, titular de Seguridad. Fue el primer ministro que admitió claramente, a contramano de Cristina, que el resultado del domingo último «no fue bueno» y que Massa «es un buen intendente».
También estuvo Insaurralde en el despacho del jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina. Hablaron de la estrategia para «adquirir mayor conocimiento» en compañía de los intendentes en cada distrito.
También Abal Medina recibió al candidato a diputado de Santa Fe, el ex gobernador Jorge Obeid. En los días previos se había reunido con los gobernadores Luis Beder Herrera (La Rioja), Martín Buzzi (Chubut) y José Alperovich (Tucumán).
Todos los mandatarios transmitieron preocupación a los funcionarios intermedios e insinuaron que quieren «provincializar» la campaña para evitar el desgaste de «la gestión nacional», que el domingo recibió un voto castigo. Pero en la Casa Rosada se resisten a admitir esa idea.



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