El magro ritmo de crecimiento de poder adquisitivo sumado a una muy baja creación de puestos de trabajo está congelando la foto social. Es una tendencia que veníamos marcando desde el año pasado, cuando la economía entró en una nueva fase de bajo crecimiento. Este menor ritmo de expansión se traduce en una estructura social que no presenta mejoras significativas desde 2011.
Veamos, en 2011 el desempleo cayó 0,8p.p y se ubicó en 7,2%, barrera que no se pudo quebrar al año siguiente cuando se mantuvo en igual valor. Sin embargo, la situación empeoró pues la subocupación (aquellas personas que trabajan hasta 35hs por semana pero quisieran trabajar jornada completa) subió de 8.5% a 8.7% de la población económicamente activa. Quienes integran ese segmento –en general- pertenecen a niveles socioeconómicos bajos y son los más perjudicados por la anemia en el mercado laboral.
A su vez el poder adquisitivo mejora a un ritmo mucho más lento. Los salarios dentro de convenio aumentaron el año pasado sólo 1,5% por encima de la inflación, muy lejos del 7,5% registrado en 2011.
Lo expuesto previamente permite entender el estancamiento de la estructura social. En 2012 la proporción de hogares pertenecientes al Nivel Socioeconómico (NSE) bajo (D1, D2 y E) se mantuvo constante, mientras que la ampliación del NSE medio (C1 y C2) +0,3% se produjo a instancias de una reducción del segmento alto (ABC1). Un escenario muy distinto al de 2011 cuando se redujeron 1,7% los hogares pertenecientes al NSE bajo, lo que sumado a una merma del NSE alto amplió en +2% la participación de los hogares de clase media.
Los resultados surgen de un estudio que realizó Analytica, basado en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que realiza el INDEC.
Como es esperable la situación del mercado laboral y el menor crecimiento de los salarios impactan en el ingreso familiar (salarios, transferencias sociales, rentas, entre otros ingresos). En 2012 el ingreso real (neto de inflación real) de los hogares de NSE bajo creció 4,3% i.a., 2p.p. menos que en 2011. Mientras el ingreso de las familias del NSE medio no creció, luego de haber aumentado +3,2% i.a el año anterior. Esta magra dinámica es en parte el resultado de una acción de pinzas que comprime la situación de las familias de clase media: la inflación se mantiene elevada y la mayor carga tributaria licúa las eventuales mejoras en el poder adquisitivo. En efecto, la falta de actualización de los mínimos no imponibles en ganancias y en las distintas categorías del tributo y así como en las escalas del monotributo son parte de la explicación.
Si bien todavía no están disponibles las bases de la EPH de 2013, las perspectivas no son mejores. La tasa de desempleo en el primer semestre se ubicó en 7,6%, 0,6p.p. por encima de la correspondiente a igual período de 2012. Parece difícil proyectar una baja en la segunda mitad del año, cuando el ritmo de actividad económica tenderá a desacelerarse. En otros términos, lo mejor en cuanto a crecimiento de la producción ya pasó.
A su vez, este año las paritarias cerraron en promedio 3p.p. por debajo de lo que lo hicieron en 2012 por lo que difícilmente el ingreso familiar supere holgadamente a la inflación. Las transferencias de la seguridad social (jubilaciones, pensiones, AUH) son importantes, pero no suficientes para sostener el ingreso de los hogares de la clase media (sólo representa el 13,6% del total). En todos los sectores socioeconómicos la principal fuente de ingreso es el salario.
De esta forma, en los últimos dos años se percibe un deterioro en la situación de los sectores de ingreso medio y medio alto, al tiempo que se sostiene la de los ingresos bajos. La presión fiscal y las transferencias de la seguridad social son los instrumentos que está utilizando el gobierno nacional para dirigir el fiel de la balanza.
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