La Educación es un derecho personal y social indelegable para el ser humano y el cual solo puede ser sustentado en una sociedad democrática y pluralista que la contemple.
Cuando las instituciones adoptan conductas sintomáticas, no siempre ésto se relaciona con el prestigio bien merecido sino con cuestiones de derechos que no son mínimamente garantizados. En este caso, el hecho de que por iniciativa de jóvenes comprometidos con lo que sucede en su institución, se refleja la necesidad y el derecho de reclamar desde la libertad, y sus voces son contenidas en un proyecto de país que legitima esta forma de expresión, máxime en un caso como el presente en que la dignidad de una institución está en riesgo.
Estamos observando y participando de un momento histórico en el que el ciudadano quiere ser escuchado y es responsabilidad del Estado favorecer este proceso de comunicación y construcción de una historia que los incluya e integre.
Hemos respetado y respetamos la autonomía universitaria. Pero es menester al hablar hoy de autonomía, reflexionar integralmente sobre qué Universidad Nacional queremos para los riojanos.
Si las instituciones no son dinámicas en su contexto no podrán definir una equitativa política salarial o la constitución efectiva de su estructura docente, como así tampoco podrá garantizar el derecho a una educación libre y gratuita como premisa central.
La manera que se vincula lo académico, lo docente, lo curricular, el estudiantado y los recursos institucionales reflejará qué sistema educativo nos propone y si nos representa legítimamente.-
Finalmente celebramos con esperanza el compromiso y la movilización de los trabajadores, docentes y co- docentes, y sobretodo de nuestra maravillosa juventud que se convirtieron en una oportunidad para gestar el cambio y la democratización que nuestra UNLaR necesita.



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