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Diario Chilecito: Así, la salud no tiene remedio

El gobernador “administrará” $750 millones por mes en 2014. Asignó $5,99 por día a cada uno de los riojanos, para que “cuiden” su salud. El equivalente a una cajita de curitas y una tirita de aspirinetas. Un abogado que lleva dos años tomando decisiones sobre la salud de 350 mil riojanostapa_resize

Más de 9 mil millones de pesos, es el presupuesto que el gobierno de La Rioja administrará el próximo año. Áreas esenciales como Educación, Salud y Seguridad por supuesto están incluidas; como también los fondos para aquellas empresas descriptas por los mismos funcionarios como “agujeros negros de la corrupción”. Estas llevan gastado más de 2 mil millones de pesos, mientras el pueblo suplica atención. La Salud Pública continúa en terapia intensiva, los hospitales enferman y sin insumos ni recurso humano, la gente muere.

La semana pasada, finalmente el Ejecutivo envió a la Cámara de Diputados el proyecto de ley de Presupuesto, y según anticiparon a la prensa, el total de recursos previsto para el 2014 supera los 9 mil millones de pesos. Entre los incrementos, el gobierno se jactó de anunciar el 38 por ciento para áreas esenciales como Educación, Salud, Seguridad, Producción y Desarrollo Social.

Sin límites, no escatiman en ambicionar el manejo total de la provincia. Y antes de que les “corten la luz”, hasta decidieron finalmente formalizar la adquisición de la empresa prestataria del servicio eléctrico. Ahora, por la “módica” suma de 75 millones de pesos, EDELaR pasó a manos del Estado provincial. Socio mayoritario con el 78 por ciento, el propio gobernador argumentó la necesidad urgente de adjudicarse esta empresa: “No estaban pagando la energía al mayorista, entonces en cualquier momento nos iban a cortar la luz…”, dijo para justificar el gasto.

Sin dudas, continúan marcando “sus” prioridades políticas. Mientras la Salud Pública, el talón de Aquiles que siempre tuvo La Rioja, agoniza.

Antes del 27 de octubre

Desde el gremio insistían en que la situación sanitaria en toda la provincia era grave y fundamentalmente, en recurso humano. Los que están “son obligados a hacer horas extra, guardias y guardias. Saturados de trabajo, sin insumos y con aparatología deficiente y quizás expuestos a cualquier error. Con edad de jubilarse, aún siguen. Y algunos tienen problemas con el director por ese motivo”.

Especialistas, faltan en todo el interior de la provincia. En Chilecito, Famatina, Chepes, Chamical, Aimogasta, Los Sauces… y la lista sigue.

Un problema de fondo por varias razones: “El presupuesto para Salud Pública no es suficiente y el que está, no lo invierten. Falta un plan profundo, sustentable y accesible sino no hay un horizonte a dónde llegar… falta inversión en salud y ése es el problema fundamental. Creen que la salud es un gasto, no una inversión…” (APROSLaR).

Después del 27 de octubre

La comunidad siguió pidiendo que la Salud sea realmente Pública: “Ojalá el gobierno este año tenga como política de Estado abastecer los puestos sanitarios, los hospitales del interior y toda salita de primeros auxilios con los medios necesarios…”. Estas palabras fueron plasmadas en una Carta Abierta al gobernador, a dos días de la muerte de un niño de Buenos Aires que se encontraba de visita en la localidad de Salinas de Busto (a casi cien kilómetros de Patquía- departamento Independencia). Asistía a un colegio que apadrina a la pequeña escuela de Salinas y junto a sus compañeros y docentes, el fin de semana fue a brindar su solidaridad hacia los que menos tienen. Pero en su visita a nuestra provincia, su vida se interrumpió.

Mediáticamente, el tema no trascendió. Será porque sucedió en aquel pueblo donde el gobernador inauguró hace dos años, una “Salita de Primeros Auxilios”, y donde junto a una tropilla de funcionarios, casi la misma cantidad de habitantes del lugar, se comprometió “a ayudar a las pocas familias que viven allí y no en las mejores condiciones, por eso les vamos a llevar la energía, les construiremos las viviendas y también vamos a desarrollar emprendimientos productivos”.

En ese momento, a cinco meses de las elecciones generales (2011), que lo llevaron a adjudicarse el histórico gran triunfo con el 67% de los votos; les prometió su “ayuda”. Pasaron dos años y la situación de los pobladores de Salinas no cambió. Incluso, hace tres meses intentó mostrar otra realidad: “Ya no hay ranchos en el departamento Independencia, lo cual significa un antes y un después en la vida de una persona y de una familia… Haber hecho en nuestra provincia más de 2 mil kilómetros de energía rural, llevarle la luz a la gente, hasta los lugares más pequeños de la provincia… creo que la gran tarea ya está lograda”.

Pero lo cierto es que “para el Programa de Electrificación Rural, Salinas de Busto fue dejada para el último. Recién están colocando los postes, por eso la gente hace fuego para cocinar y calentarse. En invierno los chicos se calientan con brasas y en verano el calor es insoportable… El municipio cada 20 días lleva un camión cisterna con agua porque no hay red de agua potable. Hay cuatro Erradicaciones terminadas pero también hay ranchos que se están cayendo”.

La realidad de la salud en La Rioja

Sin atención médica y hasta sin electricidad ni agua potable, sobreviven como pueden. Porque en la actualidad, la salita de Beder es sólo un edificio “con una caja de algodón, una botella de alcohol, gasas y aspirinas”, y con un empleado municipal oficiando de agente sanitario quien “tuvo un curso intensivo de toma de presión y colocación de inyecciones”. Nada más. “Pobre hombre, sólo sabe tomar la presión y no sé si la gente se anima a ir para las inyecciones…” esgrime un vecino del lugar.

¿Y si un niño enferma? “Se la tiene que aguantar, sino hay que salir a la ruta y hacer dedo porque no hay transporte. Lo más próximo que hay, es Patquía y el hospital deja mucho que desear: Es un gran edificio, pero no tiene nada. Ni materiales, insumos o personal, sólo derivaciones”.

Pertenecen a la Zona Sanitaria I, pero no son los únicos que imploran por uno de los servicios esenciales. Famatina y Chilecito (Zona Sanitaria III), nunca dejaron de ser el centro de los problemas. Uno, con un hospital de escaso nivel que lleva el nombre del primer ministro de Salud de la Nación y considerado el Padre del Sanitarismo, Ramón Carrillo, mientras el otro tiene sólo una promesa plasmada en un imponente edificio que usan de oficinas, y un hospital que sólo en papeles figura como Zonal.

Y Chepes (Zona Sanitaria VI), no se queda atrás. Con una especialista menos (ginecología), porque el “gobierno prometió pagar los 25 mil pesos que tanto anunciaban pero no cumplió”, en el Luis Pasteur la salud tampoco tiene remedio. Y su gente, los tantos riojanos que imploran por atención médica pública, volvieron a manifestarse en las puertas del hospital.

Cuentan que en aquel lugar… “Siguen las derivaciones en masa, dos o tres personas por vehículo. Las ambulancias no tienen suficiente combustible para ir y volver de La Rioja, por eso los médicos ponen dinero de su bolsillo para pagar el combustible. Para las elecciones, la ambulancia del hospital hizo campaña política trasladando un castillo inflable y payasos, a lugares de difícil acceso”.

Al igual que otros departamentos, todavía continúan esperando un especialista traumatólogo y una camilla, la cual que tendría que haber llegado el domingo de elecciones. Por supuesto, no fue así.

Por una Salud Digna para Todos…, es el lema que acompaña a quienes reclaman la defensa de uno de los derechos fundamentales. Y lo dicen de frente. Porque “así como el gobernador se preocupa por las SAPEM, que se preocupe por la salud”, le pidieron –hace cuatro meses-, al intermediario ministro Juan Luna Corso.

Él, sólo una marioneta de las circunstancias, les respondió según dijo, con sinceridad: “No voy a dar promesas que no pueda cumplir, no estoy acá en campaña política”. Admitiendo el modus operandi al que están acostumbrados.

De profesión abogado, es incuestionable. En un cargo sanitario, todo lo contrario. “Creo que se preparó para esa profesión, pero la salud es otra cosa absolutamente distinta. No tiene nada que ver con su vocación. Se debe poner en cada área a la persona adecuada, tratar de organizar y hacer un plan para poder brindar la mejor atención a los pacientes y crear un sistema de salud para dar respuestas a las necesidades de la gente” (APROSLaR).

Pero mientras la salud agoniza, los responsables de administrarla, tampoco tienen remedio.

Recurso humano y complejidad de la mano, porque la provincia creció y con el presupuesto diario para una tirita de aspirinetas y una cajita de curitas por ciudadanos, no se puede curar. Así, la salud no tiene remedio, aunque el gobernador pretenda que –en 2014-, el mismo año en que administrará 750 millones de pesos por mes; cada uno de los 350 mil riojanos “cuidemos” nuestra salud con $5.99

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