Omar Menem, titular de la Unidad de Gestión Local de PAMI en La Rioja, salió a defender el nuevo esquema de médicos de cabecera y reveló que hay causas judiciales abiertas en la UFI PAMI por connivencia entre médicos y laboratorios para cobrar prestaciones inexistentes. Mientras tanto, los sanatorios Eri, Incor y Mercado Luna ya no atienden jubilados de la obra social nacional y las internaciones quedaron concentradas en dos efectores.
El hombre que debe defender lo indefendible
Omar Menem tiene una tarea difícil. Como titular de la Unidad de Gestión Local de PAMI en La Rioja, debe explicarle a los jubilados riojanos por qué su obra social tiene cada vez menos prestadores, por qué tres sanatorios rescindieron sus contratos, por qué hay límites a la cantidad de consultas mensuales y por qué algunos médicos ya no quieren atenderlos. En una entrevista con Fénix Multiplataforma, lo intentó. Y sus respuestas, más que tranquilizar, abrieron interrogantes sobre la profundidad de la crisis que atraviesa el sistema de salud de los adultos mayores en la provincia.
El nuevo esquema: más plata por cápita, menos incentivos
El primer frente que Menem debió defender fue el nuevo modelo de pago a los médicos de cabecera, que generó malestar entre los profesionales riojanos. El funcionario explicó que el cambio eliminó los incentivos variables —que incluían $10.000 por visita anual al afiliado y $6.000 por visitas presenciales adicionales— y los sustituyó por un aumento en el valor de la cápita mensual, que pasó de $900 a $2.100 por afiliado.
La matemática que presentó Menem para justificar el nuevo esquema tiene una lógica: un médico con 700 cápitas cobraría aproximadamente $1.470.000 mensuales, lo que, según el funcionario, desmiente que el sistema desfinancie a los profesionales. «Las protestas fueron mínimas —seis o siete médicos— y no hemos recibido renuncias masivas. Al contrario, hay profesionales interesados en sumarse», aseguró, con una firmeza que contrasta con los reclamos que circularon en los pasillos de la medicina riojana en las últimas semanas.
Lo que el director no explicó con la misma contundencia es si esos $1.470.000 representan una remuneración razonable frente a los costos operativos de un consultorio médico en la Argentina de 2025, donde el alquiler, los insumos y los impuestos también escalaron. El debate de fondo no es cuánto cobra un médico con el nuevo esquema, sino si ese monto alcanza para sostener una práctica médica de calidad orientada a la población más vulnerable.
Sobrefacturación: los casos que justificaron las auditorías
El argumento más fuerte que esgrimió Menem para defender el endurecimiento del sistema de control fue la detección de casos de sobreprestación que, según describió, rozan lo inverosímil. Entre los ejemplos que citó se cuentan afiliados con doce consultas al oculista en un solo mes y solicitudes de hasta cuarenta análisis clínicos en veinte días.
Esas anomalías no quedaron en el plano administrativo. Menem confirmó que PAMI realizó denuncias penales ante la Unidad Fiscal de Investigaciones (UFI) PAMI contra médicos y laboratorios ante la sospecha de connivencia para sobrefacturar prestaciones. Es decir, hay causas judiciales abiertas en La Rioja que investigan si profesionales de la salud y establecimientos de diagnóstico coordinaron para cobrar al Estado nacional por servicios que no se brindaron, o que se brindaron en una proporción muy inferior a la facturada.
La gravedad de esta denuncia no es menor. Si se confirma judicialmente, estaríamos ante un esquema de defraudación sistemática al sistema de salud de los jubilados, financiado con recursos que el Estado nacional debería estar destinando a cobertura real. Y si esos casos existieron durante años sin que los controles los detectaran, la pregunta obligada es cuánto tiempo duró ese esquema y cuánto dinero salió del sistema por esa vía.
Tres sanatorios afuera: el mapa de la atención que se achica
La parte más concreta —y más preocupante— de la entrevista fue la confirmación de que los sanatorios Eri, Incor y Mercado Luna rescindieron sus contratos con PAMI La Rioja. El motivo que adujeron los establecimientos, según relató Menem, es que los valores que paga la obra social nacional son inferiores a los que abona APOS, la obra social provincial. En términos prácticos: atender jubilados de PAMI es menos rentable que atender empleados públicos provinciales, y los sanatorios eligieron priorizar a quienes pagan más.
La consecuencia directa es que las internaciones y urgencias de los afiliados de PAMI en La Rioja quedaron concentradas en dos efectores: el Sanatorio Rioja y el Hospital Vera Barros. Una red que se redujo a dos nodos para cubrir a una población que, por su edad y condición, tiene una demanda de internación significativamente mayor al promedio.
Este es uno de los datos más preocupantes de la situación sanitaria de los adultos mayores riojanos. La concentración de la atención en dos establecimientos genera un riesgo real de colapso de capacidad ante situaciones de alta demanda —brotes estacionales, picos de gripe, emergencias climáticas— y erosiona la posibilidad de elección que todo paciente debería tener.
Los neurólogos que no atienden y el sistema de reintegros que los reemplaza
Uno de los fragmentos más reveladores de la entrevista fue la descripción del mecanismo que PAMI implementó ante la falta de neurólogos que acepten atender a sus afiliados en La Rioja. Ante la ausencia de especialistas que suscriban convenio con la obra social, el organismo habilitó un sistema de reintegros: el afiliado paga la consulta —aproximadamente $20.000— y PAMI devuelve el dinero en un plazo de 15 a 20 días tras auditar la factura.
El mecanismo es, en teoría, una solución. En la práctica, es la descripción de un fracaso. Un jubilado que cobra una jubilación mínima y necesita atenderse con un neurólogo debe primero disponer de $20.000 —una suma que para muchos representa una fracción importante de su ingreso mensual— y luego esperar más de dos semanas para recuperarlos. Para quienes viven de una jubilación ajustada, el sistema de reintegros no es una solución: es una barrera económica disfrazada de cobertura.
Además, Menem confirmó que el sistema estableció un límite de diez consultas mensuales por afiliado para todas las especialidades, con posibilidad de autorizar extracupos si la historia clínica del paciente lo justifica. El cupo puede tener sentido como mecanismo de control del gasto, pero también puede convertirse en un obstáculo para quienes padecen enfermedades crónicas que requieren seguimiento médico intensivo.
Lo que funciona: medicamentos y vacunación
No todo en el cuadro que pintó Menem fue sombrío. El titular de la UGL confirmó que la cobertura del 100% en medicamentos para enfermedades crónicas sigue vigente, con subsidios que se otorgan en un plazo de 48 horas. En un contexto de ajuste generalizado sobre el sistema de salud nacional, ese dato es relevante y merece ser destacado: la cadena de medicamentos para hipertensos, diabéticos y cardíacos no se cortó.
Respecto a las prótesis, Menem admitió demoras atribuidas a deudas de la gestión anterior, pero garantizó que los casos de riesgo de vida se están atendiendo sin excepciones. Una promesa que deberá verificarse en los hechos.
Además, anunció que este viernes 17 de abril se realizará una jornada de vacunación antigripal en Famatina, Campana y Pituil para todos los afiliados de la zona, una iniciativa de prevención que cobra especial relevancia en los departamentos del interior donde el acceso a la salud es más restringido.
El contexto que Menem no mencionó
Lo que no dijo el director de PAMI La Rioja es tan importante como lo que sí dijo. No habló del impacto del ajuste del gobierno de Javier Milei sobre los recursos del organismo. No mencionó si la reducción de fondos nacionales para el sistema previsional y de salud incide en la capacidad de PAMI para sostener contratos con prestadores a valores razonables. No explicó si hay un plan para recuperar a los sanatorios que se fueron. Y no ofreció un horizonte temporal para resolver la crisis de especialistas que no atienden jubilados en La Rioja.
El sistema de salud de los adultos mayores riojanos enfrenta una tormenta de varias frentes simultáneas: ajuste nacional, prestadores que se van, especialistas que no adhieren, irregularidades que se judicializan y una población que envejece y demanda cada vez más atención. Menem respondió con datos y con defensas puntuales. Pero la suma de esos datos dibuja un mapa que no es tranquilizador.
Conclusión: jubilados riojanos, entre la auditoría y el desamparo
PAMI La Rioja opera hoy en una paradoja: endurece los controles para evitar el fraude —lo que es correcto e imprescindible— pero al mismo tiempo ofrece una red prestacional que se achica, con menos sanatorios, menos especialistas disponibles y mecanismos de acceso que exigen al afiliado un esfuerzo económico previo que muchos no pueden afrontar.
La transparencia que reivindica Omar Menem es necesaria. Pero la transparencia sin cobertura real no alcanza. Los jubilados riojanos no necesitan solo que el sistema sea honesto: necesitan que el sistema esté ahí cuando lo necesitan.
Por ahora, ese segundo requisito sigue siendo la asignatura pendiente.




