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Diario Chilecito: Anguinán, un pueblo macho contra Agroandina

tapa-201402_0309_resizeLa SAPEM más cuestionada por corrupción decidió de manera arbitraria verter 3 millones de litros diarios de agua con desechos de la fábrica, en el corazón del pueblo de Anguinán. Pese a que los vecinos se opusieron hace dos años, la empresa actuó con total impunidad y conectó un gran caño repleto de desechos al canal de riego de una comunidad de casi 2 mil personas. El pueblo se levantó, se organizó y logró que la empresa desista con el vertido diario de su agua podrida y exigió que les devuelvan el agua que les pertenece.

Tuvieron que amenazar con endurecer las medidas para que finalmente los responsables del daño dieran la cara. De un lado, Agroandina y el Consorcio de Agua, en el otro… Anguinán. Un pueblo de 450 familias pidiendo a gritos que dejen de arrojarles desechos y los subestimen. Al igual que Famatina, la comunidad de este pequeño pueblo logró un resultado contundente. Consiguieron el compromiso de la empresa, con firma y DNI, al igual que el apoyo del Consorcio de Riego. De la Delegada Municipal Lorena Ríos, sólo se escuchó su silencio, del mismo modo que de su esposo Alberto Romero -el defensor del Pueblo- quien nunca asistió a defenderlos. Los llamados representantes del pueblo, lo que menos hicieron fue representarlo.

Varias notas, decenas de firmas y cientos de quejas mediáticas formaron parte del reclamo de toda una comunidad subestimada por quienes hoy están al frente de organismos y entidades con gran peso en la provincia. Una comunidad de 450 familias se puso de pie y a gritos, pidió ser escuchada: “No queremos los desechos de Agroandina”.

Después de dos años, finalmente lograron que los responsables dieran la cara. A algunos ya los conocían. A unos cuantos, recién los vieron por primera vez. A otros, todavía los están esperando. La cita fue para este miércoles por la tarde, donde el directorio completo de Agroandina estuvo presente: Marco Maciel, Carlos Saavedra y Guillermo Bóveda.

También lo hizo el presidente del Consorcio de Agua de Chilecito, Julio Miceli y la delegada municipal Lorena Ríos.

De los representantes del pueblo elegidos legítimamente y mediante el voto popular… nada se supo. Del intendente, viceintendente, diputados y concejales tampoco. Del defensor del Pueblo, elegido sí pero por decisión de éstos, menos…

Ahí, el pueblo de Anguinán volvió a repetir una y otra vez lo que desde hace demasiado tiempo piden a gritos: “¡Basta! ¡No nos traten de ignorantes! Estamos cansados de que nos traten de tontos a los de Anguinán. ¿Hasta cuándo nos van a mandar esa agua podrida? ¡Que nos devuelvan el agua de riego que nos corresponde por ley desde toda la vida!!! Ustedes, la SAPEM, siguen insistiendo en tirarnos su podredumbre para que nuestros niños se críen en ella. Están preocupados por su producción ¿y la nuestra? ¿Y los bichos? Vivimos con la proliferación de moscas, mosquitos y cucarachas. ¿Alguien vino a fumigar? ¿Alguien vino a dar explicaciones? ¡No! Creen que Anguinán es un pueblo fantasma. Creen que es tierra de nadie y por eso también, cada día aparecen nuevos dueños de nuestras tierras”.

Hace dos años acudieron a los responsables del Consorcio de Agua, del IPALaR y hasta de Agroandina. Desde entonces lo único que tienen son promesas. De los funcionarios de organismos estatales encargados del manejo del agua de todos los riojanos y de cobrar por darles agua con desechos. Y de los empresarios de la SAPEM insignia que la gestión Beder Herrera intentó día a día poner como ejemplo de modelo productivo. Un modelo que hoy, desbastado y con graves denuncias de corrupción –tal como lo anticipó Diario Chilecito- está a punto de ser privatizado.

!cid_image002_jpg@01CF2AA4 !cid_image003_jpg@01CF2AA4 !cid_image004_jpg@01CF2AA4Y esta vez, Agroandina inevitablemente tuvo que dar explicaciones. Aunque los pedidos empresariales fueron demasiados inauditos.

Desde la empresa, comenzaron insistiendo una y otra vez que “lo que se fabrica en Agroandina es una fruta que es el tomate y todo lo que conlleva el proceso, es biodegradable. Los efluentes de Agroandina antes que nada tengo que decir que no tiene ningún tipo de contaminación, es un efluente biodegradable, es orgánico. El tema es que es un material que se descompone (…)”, comenzó la charla su Presidente Marco Maciel.

“Es cierto que generan una molestia”, dijo el joven presidente de la SAPEM quien ante la pregunta sobre qué tipo de químicos utilizan para el lavado del tomate ya que junto con los efluentes y el nauseabundo olor, la espuma invade a todo el pueblo; sólo respondió seguro: “Es jugo de tomate”.

El problema según Agroandina, es la disminución en la cantidad de agua que utilizan. Y sin pudor a la hora de admitir los millones y millones de litros de agua que desperdician, explicaron: “Este año, Agroandina hizo inversión en nueva tecnología que tiene un uso más eficiente del caudal de agua. El año pasado nosotros consumíamos 350 mil litros por hora de agua y es el agua que, mezclada con el tomate y la tierra de los camiones, ustedes recibían. Este año, nosotros consumimos entre 100 y 150 mil litros de agua, o sea, se redujo a menos de la mitad el consumo de agua. Pero qué pasa, la tierra que está en los camiones es la misma. Entonces, esa tierra y jugo de tomate queda diluido en menos cantidad de agua. Por eso está más concentrado”.

Regadío de propuestas extravagantes para «diluir» los problemas de la comunidad

La reunión, además del cansancio de la población, tuvo beneficiosas propuestas (pero para ellos).

Número 1: Con más agua pero igual seguir arrojándoles sus desechos industriales al pueblo.
Número 2: Trabajo por 20 días para 4 o 5 de los habitantes de Anguinán a cambio de… ¿silencio?

“Tenemos la posibilidad de diluir, agregar la misma cantidad de agua del año pasado, triplicar la cantidad de agua, eso significa sacar agua de Agroandina, 300, 350 mil litros por hora aproximadamente. Podemos poner 200, 250 mil litros de agua limpia y también podemos frenar la producción a la mitad de lo que se está produciendo hoy, lo que significa que no va a ir 100 mil litros de agua sucia, sino 50 mil”.

Así, para el presidente de Agroandina, Marco Maciel, “los problemas que tuvieron hasta ahora, porque han tenido solamente agua sucia, se diluyen…”.

“Mil disculpas a todos. Sabemos y reconocemos de los graves perjuicios que les ocasionamos a todos y cada uno de ustedes. A mí personalmente no me gustaría estar en la situación de ustedes. Entendemos perfectamente. Pero quiero que también entendamos un poquito y les digo la verdad. A nosotros nos faltan 20 días para terminar la producción de tomate. Y vamos a retirar el caño. Ahora no tenemos tiempo de hacerlo. Es tomate y se pudre. Propongo que armemos una Comisión. Junten 4 o 5 y estén ahí, supervisando. Hay gente que necesita trabajar y que puede estar en Agroandina trabajando durante estos 20 días”.

Y a la hora de pedir “confianza”, llegaron las palabras lindas: “Ustedes y nosotros controlemos que el agua venga bien. Queremos que tengan la seguridad de lo que vamos a hacer durante estos 20 días para nosotros terminar de producir”.

Mugre, putrefacción y basura: Y bue… si ya no los quieren tener…

“¡Nunca quisimos que nos contaminen!”, insistió a gritos una vecina de Anguinán, mientras que con calma, paciencia y hasta con un toque de pereza, el prematuro presidente de la SAPEM exponía sus argumentos.

“El agua del río amarillo… es mucho peor que el agua de Agroandina. Si quieren se corta. Hay dos problemas, los efluentes de Agroandina que ya no los quieren tener…”, afirmó con tranquilidad el presidente de la empresa como si “perder” sus desechos industriales causara algún tipo de dolor y angustia a la población.

Tírale al otro el problema… Fue otro de los fundamentos que Marco Maciel dio a la comunidad ofuscada: “El año pasado hubo cambio en el directorio de Agroandina. La decisión de una planta de efluentes ahora, no está en nuestras manos. Sería bueno preguntarle al que autorizó esto. La obra la hizo el IPALaR, el efluente de Agroandina lo condujo el IPALaR al canal”.

“Me parece que acá el problema es de Riego, no es del tema de Agroandina”, agregó Maciel.

Pero… un nuevo directorio en una empresa… ¿se hace cargo de los viejos problemas? Según Maciel, no. “En realidad no es así, los directores de una organización que hacen macanas se tienen que hacer cargo”. ¿Los que vienen no? “No, tratan de corregir y seguir para adelante…”.

Palo para José Luis Bellia: “La planta se tendría que haber hecho antes de poner la fábrica. Bueno… la situación no fue advertida ni priorizada por el ingeniero Bellia. Es una obra que no se hace en tres meses”.

Y como si escuchar tantas explicaciones no fueran suficientes, una especie de “extorsión” psicológica también estuvo a la orden del día: “Queremos que esto no perjudique a las 300 familias que viven de la empresa (…). La planta es de todos y está generando trabajo a todos…”; además de las “nuevas” promesas del nuevo directorio: “Lo nuestro lo vamos a solucionar. Hoy estamos recibiendo la asistencia del ingeniero industrial para diseñar la planta en los pocos espacios disponibles que tenemos”.

Autoridades habla-201402_0309_resizeRápidos para cobrar

Sobre el Consorcio… “Son buenos para cobrar y pagamos por los desechos que nos tiran”, dijeron los vecinos del pueblo.

Ésta es la opinión que hoy todo un pueblo tiene del organismo local a cargo del recurso hídrico. La explicación –escueta por cierto-, que dio el presidente del Consorcio de Agua (CONSUAGUA), Julio Miceli fue la siguiente: “Yo no puedo tomar una decisión porque es del IPALaR. El agua que viene de arriba es muy escasa y la decisión del IPALaR en ese momento, fue porque estábamos a secas. Iba a ayudar a la fábrica y a los regantes para tener caudal, y si hoy están reganado con el agua de Agroandina nomás, es por un tema del caudal”.

Distinta fue la reacción de la Delgada Municipal, Lorena Ríos, cuya voz casi no se escuchó. Y lejos aún fue la reacción del Defensor del Pueblo, Alberto Romero. Lamentable reacción. Ni siquiera acudió a la reunión del mismo pueblo donde su esposa –Lorena Ríos-, es la propia delegada.

Del resto, ni hablar. Hasta los 13 concejales que este jueves iniciaron el período de sesiones 2014, prefirieron “debatir” sobre carreras de burros, en vez de la grave problemática de 450 familias que los tienen a ellos como sus representantes.

Ausencia y silencio de los representantes frente a la organización y determinación de una comunidad que -tal cual lo hicieron sus ancestros- hoy vuelve a ponerse de pie. “¡Este es un pueblo macho y aquí no nos van a venir a atropellar porque vengan bien vestidos, perfumados y con mentiras bonitas!”, gritaba uno de los presentes en la reunión. Y así quedó demostrado este miércoles, cuando finalmente se impusieron actuando con objetivos claros y sin mezquindades. Pensaron en el bien común y eso fue contundente y determinante. El resultado: Agroandina se comprometió a dejar de verter sus desechos y el Consorcio de Agua le prohíbe a Agroandina hacerlo, tanto en el estanque de San Miguel, como en el canal de riego de Anguinán.

Los vecinos desconfían del acuerdo y controlarán permanentemente su canal de riego. Mientras la empresa Agroandina este jueves comenzó a excavar en el acceso sur de Chilecito, para verter su podredumbre, detrás de la policía caminera, frente al circuito de motocross La Olla, a sólo cien metros de las viviendas de unas 10 familias, incluyendo la del Director de Diario Chilecito.

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