Como complemento de un viaje al Valle de la Luna (en San Juan) y el Parque Nacional Talampaya (La Rioja), con mi hermana disfrutamos del más hermoso recorrido que jamás habíamos imaginado.
Fue un gran impacto llegar hasta la zona en la que la Cordillera de los Andes atraviesa La Rioja y ascender hasta 4 mil metros de altura sobre el nivel del mar, para poder apreciar de cerca la Reserva Provincial Laguna Brava, pegada a la frontera con Chile.
Antes de llegar, pasamos por Jagüé, el pueblito que sirve como acceso al parque natural. Caminamos por sus callecitas de tierra, entre humildes casas de adobe. El recorrido se tornó espectacular una vez que empezamos a apreciar todos los colores sobre las montañas, desde el gris acero hasta el rosado pasando por las distintas tonalidades de marrón. Me deslumbró el paisaje que acompaña la traza de la ruta 76 en dirección al extremo noroeste de la provincia. La montaña “terciopelo” –juro que es así: parece de terciopelo–, las vicuñas pastando cerca del camino, las vertientes de agua y la más completa paleta de colores inundaron mis ojos, hasta hacer imposible que pudiera creer lo que estaba observando.
Pero mi asombro fue aún mucho mayor cuando llegamos a Laguna Brava. Llama mucho la atención que a esa altura aparezca un espejo de agua formado por el derretimiento de las sales. Allí retozaba plácidamente un grupo de flamencos rosados, otra maravilla de esa región poco transitada para que disfruten los visitantes.
Al día siguiente emprendimos el regreso a casa. No tuvimos mejor idea que hacerlo por la Cuesta de Miranda, lo que nos permitió conocer Chilecito, el museo y las instalaciones abandonadas de la mina de oro y plata La Mexicana –sobre la sierra de Famatina– y la antigua casa de descanso del escritor Joaquín V. González. No puedo pasar por alto la amabilidad y atención que nos dispensaron los guías durante nuestra estadía en la zona.
Como habrán notado, mi experiencia en La Rioja fue excelente. Aunque uno haya tenido la posibilidad de viajar por el país y encontrar distintos atractivos en cada provincia, creo que nadie puede dejar de conocer Laguna Brava, ya que colma todas las expectativas de los turistas. Por eso, estoy segura de que algún día voy a volver a ese lugar incomparable.



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