El jefe del ejército tiene la citación indagatoria a la vuelta de la esquina. Su superior en 1976, el capitán ingeniero Esteban Sanguinetti, procesado y con prisión preventiva por la desaparición del soldado Alberto Ledo, le ordenó al Milani que investigue la suerte corrida por ese conscripto y Milani optó por cerrar su informe denunciando la deserción de Ledo.
Sanguinetti declaró en la indagatoria ante el juez federal tucumano Raúl Bejas que el 22 de junio en horas de la mañana le dio orden a Milani que investigue la suerte corrida por el riojano Ledo desaparecido el 17 de junio cuando salió de patrulla junto a Sanguinetti.
La declaración de Sanguinetti se produjo ante el juez el 7 de agosto pasado y pone a Milani en una situación más comprometida en las causas por delitos de lesa humanidad. El actual jefe del ejército estaba asignado en Tucumán como oficial de inteligencia para desbaratar los restos de la Compañía de Monte Ramón Rosa Giménez del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) que operaba en la provincia.
Sanguinetti había dado la orden a Milani en carácter «de jefe de Compañía y en ausencia de mi jefe de batallón que hubiese sido la autoridad a quien correspondía impartir esa orden». «Esa orden recayó en el entonces subteniente Milani convirtiéndolo en el oficial sumariante y responsable de la investigación profunda del caso y con la misión de dejar constancia por escrito de todo lo relacionado con ese hecho», agregó. El dato es central, teniendo en cuenta que Sanguinetti está procesado como partícipe del secuestro y asesinato de Ledo y por omisión de los deberes especiales para preservar la integridad de un conscripto a su cargo.
La declaración de Sanguinetti no señala si Milani cumplió con la orden pero por la firma de la falsa acta de deserción queda claro que, por lo menos, investigó poco.
Cuando Marcela Brizuela de Ledo, madre del conscripto Alberto Ledo, fue a Monteros donde cumplí el servicio militar su hijo el cuatro de julio de 1976 para saludarlo por su cumpleaños, se enteró que no estaba allí. Sus compañeros le informaron que «no se encontraba en la base desde el día 17 de junio, que salió con el capitán Sanguinetti y no regreso más». Y mientras dialogaba con los soldados «apareció un cabo que le informó que su hijo había desertado».
El juez federal de Tucumán, Raúl Daniel Bejas tuvo en cuenta esa declaración y otras más para ordenar, en agosto pasado, el procesamiento de Sanguinetti, quien cumple arresto domiciliario por razones de salud en la casa de unos amigos Tucumán.
Pese a la situación judicial cada vez más comprometida por declaraciones y documentación aportada por familiares de las víctimas de Milani, los jueces de la Rioja, Daniel Herrera Piedrabuena y de Tucumán, Daniel Bejas, no se deciden a llamar al general a declarar. Una instancia necesaria para echar definitivamente luz sobre el pasado de quien conduce los destinos del ejército.



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